"Parece que no eres nadie si no haces música indie"

  • La Sonrisa de Julia actuará esta noche en el pub Playmobil Club dentro de una gira íntima de conciertos acústicos

Rehúyen de los típicos tópicos de la música. Su exilio rural les ha alejado de la ciudad para vivir en plenitud haciendo lo que lo más les gusta: dedicarse a la música sin complejos de la manera más honesta. Julia sonríe, y lo sigue haciendo cuando visita Granada. Y así seguirá mientras los éxitos continúen acúmulandose disco tras disco. Ya tienen cuatro dulces trabajos a sus espaldas, con un quinto que está en horneándose.

-¿Sigue sonriendo Julia como el primer día?

-Como el primer día no, pero sigue sonriendo. Ahora su sonrisa tiene más experiencia y conserva muchas más vivencias compartidas. Julia sigue estando a nuestro lado y tiene motivos nuevos para sonreír.

-Tras diez años de carrera, habréis mejorado en muchos aspecto. Pero, ¿ha cambiado a peor algún aspecto de vuestra vida?

-Si hubiese empeorado nuestra vida a causa de la música, la habríamos abandonado. El único motivo por el cual seguimos es porque cada vez disfrutamos más, y porque ofrecemos mejores directos, mejores discos y mejores canciones. Nosotros sobrevivimos gracias a la música. Es complicado para un grupo modesto como el nuestro hacerlo.

-Vuestra peregrinación ha sido al revés. De Madrid al pueblo. Se dice que para triunfar tienes que pasar por la capital sí o sí...

-Nuestro concepto de triunfo es muy particular. No es el de Operación Triunfo. Ese peregrinaje es inevitable para ganar. No concebimos poder triunfar sin hacer lo que hacemos, viviendo aquí como vivimos. No necesitamos vender muchos discos o que venga mucha gente a nuestros conciertos. Eso es importante, pero no es suficiente. No queremos renunciar a esta fórmula. Hemos sufrido un alejamiento de la gran ciudad. Antes vivíamos en Madrid, donde está todo el negocio de la música. Ahora residimos en un pueblecito de Cantabria. Hemos reducido nuestros gastos al mínimo. Entre el trueque -uno de nuestros hobbies es la pesca submarina- y lo que sacamos para la música, nos da para vivir de una forma muy plena sin necesidad de grandes sumas de dinero.

-Teniendo en cuenta que soléis sacar disco cada dos años, ¿habrá nuestro trabajo en 2013?

-Sí, de hecho ya hemos grabado la mayor parte del disco. Saldrá a principio del año que viene. Hemos bajado a Cádiz, al estudio de Paco Loco. Pero ahora estamos centrados en la gira de acústicos que estamos haciendo. Nos apetecía tocar de una manera más íntima después de dos años presentando El hombre que olvidó su nombre en formato eléctrico.

-¿Os tiran más salas pequeñas o sois más de grandes habitáculos?

-¡Nos gusta todo! Disfrutamos de los festivales, de las salas grandes y de las salas más pequeñas. Desde el concierto eléctrico más potente hasta el acústico más sensible. Nos gustan todas las facetas de la música, y eso también incluye el ensayar y el proceso de grabación.

-¿Y las etiquetas? ¿Os gustan?

-No. A mí me parece algo primitivo. La gente las utiliza para vivir. Creo que cuanto menos se utlicen más rica será la realidad. Y la realidad es muy rica.

-A veces se mete a La Sonrisa de Julia dentro del paquete 'indie'...

-Es complicado definir lo que es el indie. A los medios de comunicación y a las empresas les interesan las etiquetas. Es un negocio. También una forma de reforzar el ego y mostrarse a la sociedad. A nosotros nos dicen últimamente que somos indies, y me influye lo mismo que cuando nos decían que no lo éramos. Parece que no eres nadie si no eres indie. Me importa bastante poco, la verdad.

-Desde El Bufón hasta Puedo, las canciones de La Sonrisa de Julia dibujan a personajes muy polifacéticos.

-Nosotros luchamos contra los encasillamientos. A nivel grupal y personal. Defiendo mi derecho a ser hoy un romántico y mañana un hijo de puta, porque en la realidad soy así. ¿Para qué negarlo? A veces soy auténtico, a veces ridículo y a veces cínico. Raúl, mi compañero de grupo, es mucho más estable. Él no escribiría esas letras.

-¿Qué te supone más quebraderos de cabeza? ¿La parte instrumental de las canciones o la lírica?

-La lírica, sin duda. Mi gran meta es cantar melodías británicas con la lengua que hablo. Es un reto marcado desde el principio. Hacer letras en castellano no es fácil, por la rítmica y la métrica.

-¿Qué significa para ti Granada?

-Hay muchos extranjeros que se han quedado allí a vivir después de haberla conocido. Lo del duende que tiene es real. Para mí Granada es una ciudad muy expresiva. La más expresiva que conozco. Esa magia no se limita a la música, es algo más. No sé si es Sierra Nevada, la Alhambra o el Albaicín.

-¿Está lo mejor por venir?

-Yo creo que sí, pero todo depende de la actitud que tengas ante la vida. Si sigo con la música es porque espero que vengan cosas mejores. Lo dejaría si esto empezase a decaer. Lo mejor es la experiencia que ganes en el camino.

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