Restaurar la dignidad del nombre

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Compañía: Remiendo Teatro. Texto: Gracia Morales (XVII Premio SGAE de Teatro 2008). Intérpretes: Carolina Bustamante, Jorge Molina, Homero Rodríguez y Cristina Rojas. Escenografía: Carlos Monzón. Vestuario: Araceli Morales. Iluminación: Fernando M. Vidal. Dirección: Juan Alberto Salvatierra. Teatro Alhambra. Fecha: 30 de abril de 2010.

Siguiendo la tradición de las dramaturgias textuales, literarias, de marcado corte social, que vienen haciéndose con los Premios de literatura dramática, NN12 (Nomen Necio, "sin nombre conocido", nomenclatura utilizada junto a la numeración para catalogar los restos humanos de individuos sin identificar) inventa una trama forense de búsqueda de la identidad para revelar el drama humano, singular, individual y familiar que arrostran todos y cada uno de los desaparecidos bajo el toque de queda moral propio de las dictaduras. NN12 es un ejercicio ético que apela a la empatía del espectador restaurando simbólicamente entre los vivos, más allá de la muerte, a través del nombre propio y apellidos, la dignidad humana violentamente sustraída en vida y con anterioridad.

Como artefacto escénico NN12 no cuestiona, no sacude al espectador; convoca a su empatía. Creo que sucede porque, estéticamente, resulta demasiado literal. Protagoniza la visual un espacio escénico dividido en dos: el espacio doméstico, privado del alto cargo militar que violó a NN12, por un lado, por otro el laboratorio forense, con una larga mesa de disección en primer plano y una estantería repleta de cajas etiquetadas y numeradas con otros tantos NN presidiendo el plano fondo. Si como ejercicio ético de restauración de la dignidad perdida NN12 se nos presenta sin fisuras, difícilmente hay nada que decir o cuestionar; sin embargo, como invención escénica, creo tiene su falla en presentar -tema y personajes- un tanto en bloque, igualmente, sin fisuras: sin tregua a la contradicción.

Sus cuatro personajes se sostienen numérica y moralmente como un juego de fuerzas enfrentadas a razón de tres contra uno: NN12, la muerta parlante; la forense, personaje motriz que va tejiendo la trama entre personajes y que a su vez concentra simbólicamente toda la batalla ética en juego; el joven que por mediación del trabajo de la forense se descubre hijo de la violación y tortura; y el cuarto personaje al que se enfrentan todos, la figura del padre-violador, el militar de la dictadura que vive tres décadas después apaciblemente jubilado, padre de familia de unos hijos que viven felizmente ajenos a todo.

La pieza remite innegablemente a la dictadura argentina. Si bien apunta NN12 a una realidad brutal y verosímil, sin embargo, no termina de suceder en escena con los poderes fáusticos de la poesía teatral que consigue instaurar ese espacio tiempo compartido como un acontecimiento en el espectador. Tal vez ayudara menos afectación y más limpieza en los movimientos de NN12, combinar más registros brechtianos junto al realista. Trabajo muy respetable y a continuar, para llamar a lo extraordinario en teatro y devenir un día acontecimiento en lugar de drama.

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