Reubican la iglesia de Los Mondragones en una operación "sin precedentes"

  • Los expertos desplazan diez metros la basílica visigoda para que quede integrada en el futuro museo que incluirá el mosaico romano

El templo de origen visigodo que se encontró durante las obras del parking de Los Mondragones se ha trasladado diez metros desde su ubicación original, una operación de "gran complejidad" para que los restos arqueológicos no sufran ningún daño y para que, tras este proceso, aparezcan en el mismo nivel y con la misma orientación que tenían hace casi 1500 años. Este trabajo forma parte del proyecto de conservación y musealización del yacimiento en el que también se encontraron los restos de una villa romana, que incluía una gran almazara -que ahora está cubierta por una lona y una estructura metálica- junto a un mosaico romano del siglo IV d. C. que se encuentra en plena fase de restauración.

Según detalló ayer Ana Gámez, delegada de Educación, Cultura y Cultura, este empedrado está siendo objeto de un "complejo proceso de restauración" que se prolongará durante un mes. Una vez concluya este trabajo, la Ley de Patrimonio obligaría a que el mosaico acabara en las dependencias del Museo Arqueológico, que actualmente se encuentra cerrado, por lo que la delegación de Cultura está trabajando para exponer a los granadinos este material dentro de dos meses. "Tenemos diversos espacios previstos e incluso nos han llegado ofertas de entidades privadas para poder mostrarlo de forma temporal", avanzó Gámez.

En un principio se pensó en integrar estos restos en el parking, aunque finalmente se tomó la decisión de organizar un espacio museístico propio "para que su conservación sea más adecuada y facilitar su uso didáctico y divulgativo, dando unidad al conjunto y manteniendo la contextualización de los restos en el mismo entorno en el que se encontraron", continuó la delegada, que no quiso dar plazos sobre cuando podrá estar abierto este nuevo museo "porque hay que trabajar de forma conjunta con el Ayuntamiento de Granada, con lo que no depende exclusivamente de nosotros".

Por su parte, el arqueólogo Ángel Rodríguez, que ha supervisado todos estos trabajos, resalta que este traslado de los restos visigodos es una experiencia "única" en Granada. En primer lugar se hizo una documentación exhaustiva del edificio, "que podemos catalogar familiarmente como una iglesia por su configuración". Posteriormente se taladraron los muros por la base para introducir una hierros que, posteriormente, fueron soldados por ambos lados para crear una especie de parrilla bajo la estructura. A continuación se hizo un detallado análisis para ver dónde podían aparecer grietas y buscar los trozos homogéneos que daban garantías de que no se iban a romper con el traslado, con lo que se procedió a cortar manualmente los muros . Posteriormente, esta parrilla se encofró de madera y se protegió el interior de los muros con una lámina de plástico y escayola para consolidar la estructura. A continuación, una grúa procedió a trasladar de lugar todos los elementos del edificio, con la congoja de los arqueólogos por el complicado proceso. Al final, se colocaron todas las piezas para colocarlas en la misma cota y con la misma orientación que tenían anteriormente.

"El proyecto inicial de integrarlo en el parking se desechó porque generaba muchos problemas de conservación y de visualización para el visitante, porque quedan más descontextualizados en un aparcamiento y pierden interés", señaló Rodríguez. "A partir de aquí hay que seguir haciendo cosas para que la gente pueda entrar, visitar el molino, que los mosaicos puedan trasladarse y, si se da el caso, construir un centro de interpretación porque hay espacio suficiente".

En cuanto a la investigación histórica de este complejo, Rodríguez y su equipo están en pleno estudio y ya tienen suscrito un convenio de colaboración con la Universidad de Granada. También están preparando una monografía sobre el yacimiento, aunque el proyecto de investigación durará no menos de dos años. "Lo novedoso es que se han recuperado muchos elementos de cultura material como piezas de cerámica, hueso trabajado, las monedas ya está limpias y catalogadas...", señaló el investigador, que destaca que, en cuanto a las piezas numismáticas, hay un lote de más de veinte y la mayoría son de época tardoantigua. Algunas son "especialmente interesantes" porque han permitido fechar con precisión la época en la que se construyeron los mosaicos. "Debajo apareció una moneda de Juliano II acuñada en el 356 d. C., que indica que el mosaico es posterior a este fecha y nos daría una cronología de la segunda mitad del siglo IV d. C.", concluye el arqueólogo sobre lo que será el primer museo de la ciudad que exhibirá restos romanos justo donde fueron encontrados.

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