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El Río Tinto, un faro para Marte

  • Se ha encontrado metano en la atmósfera del planeta rojo y se ha demostrado que en el Río Tinto se produce el mismo gas en condiciones geoquímicas marcianas

El Río Tinto es un auténtico desafío para la ciencia. La primera vez que el investigador Ricardo Amils pisó el paraje a simple vista inerte de esta tierra al suroeste de Andalucía quedó asombrado "por el color rojo de las aguas del río" y por la extraña sensación de estar caminando "por un paisaje marciano producto de la actividad minera de la zona". Conquistado y explotado desde hace más de 5.000 años por fenicios, griegos y cartagineses, hoy aquel lugar maltratado por la historia puede desvelar uno de los secretos mejor guardados del Universo: la vida en Marte. En las profundidades de estas aguas con la tonalidad del vino por la gran cantidad de minerales que posee habitan seres microscópicos: bacterias, algas y hongos.

Allí donde hay agua la vida puede desarrollarse. Se sabe que el planeta rojo -el más parecido a la Tierra de todo el Sistema Solar- contiene en sus polos agua helada pero ¿por qué se sospecha que sería parecida a la del Río Tinto? "Río Tinto es uno de los mejores análogos geoquímicos terrestres de Marte, ya que en el planeta rojo se han identificado minerales que en la cuenca del Tinto se deben a la actividad microbiana (jarosita, goethita, hematites). Por esta razón microorganismos relacionados con los que viven en Río Tinto y que son responsables de sus características podrían desarrollarse en Marte y ser responsables de la generación de los minerales detectados por distintas misiones exploratorias".

Lo extraño de este río que nace en el corazón de la Faja Pirítica y discurre a lo largo de cien kilómetros hasta desembocar en el Atlántico es que, en contra de lo que se pensaba, "no es un río muerto sino lleno de vida". Fue la principal sorpresa que Amils descubrió durante el desarrollo de las primeras investigaciones sobre el río. "Las características de acidez y elevada concentración de metales pesados son condiciones que no toleramos la mayoría de los seres vivos", explica. ¿Qué ocurre entonces con ese otro pequeño porcentaje de seres vivos? En un río dominado por el hierro y el azufre existe vida microscópica en condiciones que se creía que eran imposibles para la vida.

Como explica Amils, el primer microbiólogo a quien llamó la atención este río, "los microorganismos que se detectan en la columna de agua y en los sedimentos de la cuenca del Tinto" no es que sobrevivan en tales condiciones "sino que muchos de ellos son los responsables de crear esas condiciones extremas de pH (2.3, la mayoría de los seres vivos se desarrollan a pH 7), potencial redox (+400 mV), fuerza iónica (15 gr/litro de ión férrico y sulfato) y elevada concentración de metales pesados (cobre, arsénico, zinc, níquel, cobalto, etcétera)".

De su primer análisis en el Río Tinto resultó algo inesperado. Además de algas, fácilmente visibles por el color verde de su clorofila, el río contenía "microorganismos quimiolitótrofos (que literalmente comen piedras) como Acidithiobacillus ferrooxidans o Leptospirillum ferrooxidans y microorganismos que respiran anaeróbicamente utilizando ión férrico como aceptor de electrones, como distintas especies de Acidiphilium. Además de los procariotas mencionados hay una gran cantidad de protistas fotosintéticos eucariotas y se han aislado un número importante de hongos. Parece que hay más diversidad eucariota que procariota, lo que es una paradoja ecológica que de momento escapa a nuestra comprensión".

Encontrar eucariotas en un ambiente tan adverso como el de este río es algo de vital importancia puesto que se creía que los sistemas complejos eran incapaces de desarrollarse en condiciones extremas.

En la Tierra hay lugares extremadamente hostiles para la vida. El equipo de Ricardo Amils ha encontrado vida en el subsuelo de la Faja Pirítica, donde la luz del sol no llega. Otro equipo de investigadores en la Antártida encontró comunidades biológicas viviendo a 800 metros de profundidad. ¿Qué certezas han tenido que ponerse en duda después de Río Tinto? ¿Cuál es ahora el reto de la ciencia?

"La más importante está relacionada con el concepto que teníamos de que la vida en la Tierra es dependiente de la radiación del sol". La demostración de la existencia de una ecología microbiana que se desarrolla en el subsuelo cuestiona seriamente este concepto. "El reto de la microbiología es adquirir información de la bioesfera subterránea, un tipo de vida muy diferente al que se da en la superficie del planeta".

Siempre se había creído que la acidez del agua era consecuencia de la contaminación producida por la minería, pero cuando Amils descubrió a estos microscópicos seres la pregunta fue: ¿desde cuándo estaban allí? Tras estudiar la datación de los sedimentos en la piedra, el equipo confirmó que "el río no es producto de la contaminación minera sino de la actividad metabólica de microorganismos capaces de obtener energía a partir de sulfuros metálicos, los cuales se encuentran en importantes cantidades en la denominada Faja Pirítica Ibérica, el lugar donde nace el río y una de las mayores concentraciones de sulfuros metálicos del mundo".

La paleontología, subraya Amils, "nos dice que el río ya existía con estas características hace millones de años, en tiempos en los que la minería no se había inventado. Por lo tanto, estamos frente a un fenómeno natural, aunque cueste creer".

Aunque Río Tinto y Marte estén separados por millones de kilómetros, el trabajo en Huelva "sirve de faro para iluminar los datos obtenidos, los datos que se están adquiriendo y los que obtendremos en futuras misiones. Un buen ejemplo pueden ser los minerales que como la jarosita se encuentra en la superficie de Marte y en la cuenca del Tinto. Los conocimientos adquiridos en Río Tinto nos permitirán saber si en Marte esos minerales son productos de la actividad biológica o geológica". Otro ejemplo que señala el científico es "el metano recientemente identificado en la atmósfera de Marte. En la Tierra el 80% del metano es producido por microorganismos, en Marte lo tendremos que averiguar. Recientemente se ha podido demostrar que en Río Tinto, en condiciones geoquímicas marcianas se produce metano. Está claro que este resultado inclina de momento la balanza hacia el lado de la biología, sobre todo porque en Marte no se dan las condiciones geológicas que favorecerían la obtención de metano geológico. Pero el método científico requiere una demostración y a eso se van a dedicar las próximas misiones de exploración de Marte".

Imagen tomada por la misión Mars Express.

Muestra un gran cañón (Valle Reull) por el que hace

millones de años circuló un gran flujo de agua.

Cauce del río rojo captado por la cámara de

Julio Segura en 'Río Tinto: Viaje a Marte'.

Marte y Riotinto: análogos

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