Por San Antón, fuego y una 'pringá'

  • La provincia celebra estos días la festividad de San Antonio Abad, protector de los animales, con las tradicionales hogueras y con la gastronomía típica, la olla de San Antón, a base de cerdo y habas secas

Granada y otras muchas provincias españolas celebraron ayer la festividad de San Antón, San Antonio Abad o Antón el Egipcio. Distintos nombres para un mismo santo, conocido por ser el protector de los animales.

Pero ejerce de patrono de más cosas. De hecho, aunque menos conocido, es el patrono de los amputados, los tejedores de cestas, los fabricantes de cepillos, los carniceros, enterradores, ermitaños, monjes, porquerizos y protector de los afectados por enfermedades de la piel.

San Antón fue monje cristiano y se cree que vivió hasta los 105 años. Su fiesta se estableció el 17 de enero tras el traslado de sus reliquias.

En Granada, tanto en la zona de la Alpujarra como en la Vega, la celebración de San Antón es tradición aunque ha cambiado mucho con el paso de los años. También hay actos programados en otras provincias como Valencia (donde se celebran mercados de frutos secos, el porrat de Sant Antón), Huelva o Jaén.

La fiesta se sustenta en varios elementos: el fuego, la gastronomía y la bendición de animales.

Las hogueras se realizan casi siempre la noche anterior a la festividad o procesión de la imagen del santo y en cada municipio tienen unas características. Por ejemplo en Huéscar, donde San Antón es patrón, las hogueras (castillos) se celebraron la noche del miércoles. Allí, es costumbre que los vecinos salgan y lleven ante las hogueras unas viandas, casi siempre careta frita o remojón y vino y cuervo (una especie de sangría) de bebida.

En Armilla, por ejemplo, se premia las lumbres más originales. En Guadix también hay concurso.

En la Alpujarra se les llaman chiscos y todo el pueblo tiene costumbre de salir a bailar y comer alrededor de la hoguera. En Torvizcón se rifaba entre los vecinos el cerdo que había sido engordado durante todo el año.

La relación del fuego con San Antón tiene historia. Las hogueras sirven para recordar el fuego de San Antón, como se conocía a la enfermedad del cornezuelo del centeno. También, su función era purificadora para ahuyentar las enfermedades del ganado.

En cuanto a la gastronomía, el cerdo es el protagonista. De hecho, la olla de San Antón se hace con las distintas partes de este animal. Según la historia, curó a unos jabatos que no se separaron de él. Con el tiempo, bajo la creencia de que el cerdo era un animal impuro, se representó la imagen de un cerdo a sus pies como el dominio de la impureza.

Por su coincidencia con un día lectivo, la mayoría de los pueblos aplazará a este fin de semana la celebración. Menos en Huéscar, donde es el patrón. Tras la víspera del miércoles, en la que se encendieron cientos de castillos y miles de carretillas y petardos, ayer por la tarde se celebró la procesión del santo, poniendo fin a una fiesta que comenzó el 8 de diciembre con la rifa del marrano. Se cumple así el dicho de que 'de la Purísima a San Antón, Pascua y Fiestas son'.

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