San Sebastián no puede con más recortes

  • Mikel Olaciregui dejará de ser director del certamen después de esta edición

Olaciregui explicó que la financiación del Festival se ha reducido un 15 por ciento, en casi un millón de euros desde 2007. Un descenso añadido del 5 por ciento colocaría a su estructura en una situación "crítica" y, "a partir de ahí, habría que tomar medidas más profundas", opinó el responsable del Zinemaldia.

"Tendrían que empezarse a tocar cosas que hasta ahora no se han tocado. Se ha cortado todo lo que no tenía que ver con el hecho cinematográfico, como las fiestas, se ha reducido un día el Festival, se ha suprimido una retrospectiva. Si a esto unes un recorte sustancial, habría que adoptar medidas no sólo de formato y programación, también de personal", precisó.

Este mensaje se lo transmitió hace un tiempo a los representantes del Ministerio de Cultura, el Gobierno Vasco, la Diputación de Guipúzcoa y el Ayuntamiento de San Sebastián y piensa que "lo han entendido".

No son los problemas económicos los que le han hecho tomar la decisión de dejar el cargo, al que accedió en 2001, sino el convencimiento de que debía cerrar una etapa tras dieciocho años vinculado al Festival con diferentes responsabilidades.

Tampoco han sido los ajustes presupuestarios. Recuerda muy especialmente su primer año como director, cuando los atentados del 11-S "arruinaron, entre comillas", los planes de la 49 edición.

Olaciregui se lleva una considerable colección de buenos recuerdos como cinéfilo que es, pero ni fotografías ni autógrafos porque opina que en su puesto hay que mantener "la máxima" de no pedir fotos ni firmas a un cineasta "por mucho que lo admires". Su memoria guarda, como una de sus mejores experiencias, los días que compartió con Robert Mitchum en 1993, cuando el actor estadounidense vino a recoger el Premio Donostia y él, en su primer año en el Zinemaldia, se convirtió en su "referente" durante varios días.

Desecha el "tópico" de las estrellas del cine como "gente caprichosa", "son bastantes menos de lo que se cree", afirmó. Olaciregui considera inevitable hacerse enemigos en un puesto como el suyo, "en el que tienes que tomar decisiones y no puedes contentar a todo el mundo", especialmente cuando hay que negarse a incluir una película en el certamen.

"Normalmente cada productor y cada director están convencidos de la genialidad y bondad de su obra y no se suele encajar bien un 'no'. Busco las fórmulas más diplomáticas en el momento de rechazar una película, pero lo vivo como uno de los aspectos del puesto más negativos. Muchas veces se recupera la amistad, porque también es verdad que el tiempo te acaba dando la razón", comentó.

Sin atreverse a calificar su gestión, recurre a dos adjetivos: discreto y eficaz.

Tras la 58 edición, del 17 al 25 de septiembre, le quedarán a Olaciregui tres meses y cederá el cargo a José Luis Rebordinos, una sucesión que considera "lógica" por parte de una persona que forma parte del comité de dirección del certamen desde hace 15 años.

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