El 'Velatorio' de López Mezquita, un duelo de cante y llanto

  • El Museo de Bellas Artes del Palacio de Carlos V presenta un lienzo del pintor granadino adquirido por el anterior Ministerio de Cultura por 200.00 euros

A primera vista parece una suerte de portal de Belén flamenco, con los gitanos extasiados bailando y cantando con un niño recién nacido en el centro, en su cuna. Después, con una observación más detenida, el espectador sobrecogido se da cuenta de que está observando a un bebé en su ataúd en las zambras del Sacromonte. Es Velatorio, el inquietante cuadro de José María López Mezquita, realizado en 1910, que presentó ayer el Museo de Bellas Artes de Granada. El lienzo fue la última adquisición del Ministerio de Cultura del Gobierno de Rodríguez Zapatero y pasa ahora a engrosar la colección de artistas granadinos del museo del Palacio de Carlos V. El Velatorio de López Mezquita es una vieja aspiración del director del museo, Ricardo Tenorio, quien durante una pasada exposición en Granada preguntó al anterior propietario sus intenciones sobre el cuadro. Este le respondió que no pensaba venderlo. "Cuál fue mi sorpresa cuando supe que estaba destinado a venderse en el extranjero", resaltó Tenorio en la presentación. "Es un cuadro de museo porque nadie compra una obra de arte como esta para ponerla en el salón de su casa", continuó el director.

Tras la rápida intervención del Ministerio de Cultura, previo desembolso de 200.000 euros, el lienzo procedente de la colección López Aragón se asentará definitivamente en la sala VI del Museo de Bellas Artes junto a obras del propio López Mezquita, José María Rodríguez-Acosta, Gabriel Morcillo y Juan Cristóbal. "Pero el cuadro se ha adquirido 275.000 euros por debajo del valor declarado inicialmente por su propietario en la solicitud de exportación", resaltó Tenorio sobre la 'ganga' pictórica en la que el autor mezcla a partes iguales vida y muerte, alegría y dolor, la belleza de la juventud y la fealdad de la vejez. "Es un cuadro que no deja indiferente, muy complejo, con veinte figuras y una profunda descripción antropológica de los personajes, que poseen unos rasgos muy actuales porque el autor no idealizó al componer la obra", continuó Tenorio, que estuvo acompañado en la presentación por el director general de Museos y Promoción de Arte de la Junta de Andalucía, Miguel Castellanos; y el delegado provincial de Cultura, Pedro Benzal.

Precisamente Miguel Castellanos respondió a la primera pregunta que surge al ver el cuadro: ¿Cómo es posible que organicen una fiesta flamenco en el entierro de un niño? "En la cultura gitana, un recién nacido que muere es un alma limpia que va al cielo", respondió el director de los museos de la Junta.

El velatorio, que obtuvo una medalla de plata en la Exposición de Bellas Artes de Buenos Aires de 1910, resalta también por los tonos verdosos que recorren cada rincón de la obra, creando como una bruma en mitad la trágica fiesta. "De esta manera refleja perfectamente el ambiente denso de la escena con los cantaores entre el jaleo y el llanto, continuó el director del Bellas Artes, que en su disección de la obra explicó el porqué de su tosco marco de madera. "Es que el cuadro estaba reducido de tamaño por los cuatro lados del rectángulo, por lo que antes de ponerle un marco apropiado hemos recuperado sus dimensiones originales". Y es que "un cuadro sin un marco apropiado es como una casa sin cortinas", concluyó Tenorio, didáctico.

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