Se acabó la música en los pueblos

  • Las orquestas de baile de Granada, al borde de la quiebra, no tocarán en las fiestas populares hasta que les paguen

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La música se muere en Granada y los músicos están que trinan. El impago por parte de los diferentes ayuntamientos de la provincia a las orquestas de baile que amenizan las fiestas de los pueblos está dejando al borde de la quiebra a más de 50 formaciones musicales. El asunto no es baladí: los cálculos a los que han llegado los músicos es que se les deben 2,5 millones de euros en total. Por eso, los músicos han tomado una decisión: no tocarán hasta que las corporaciones municipales les abonen su caché el mismo día de la actuación.

"A nosotros, por ejemplo, los ayuntamientos nos deben 120.000 euros por los atrasos de varios años", dice el batería de una de esas orquestas. "Estamos a día 11 [por ayer] y aún no he cobrado. Así no se puede vivir".

Los músicos de las orquestas de baile son profesionales que se dedican a amenizar bodas, fiestas populares, bautizos... cualquier tipo de evento. Viven de ello. "Llevamos mucho tiempo sin cobrar", dice otro de los portavoces de las orquestas. "Y hemos decidido parar. Esto no es un coche que se compre y lo tienes ahí. Los ayuntamientos se olvidan que nosotros no vendemos ladrillos ni hacemos reparaciones. Amenizamos fiestas y cobramos por ello. No vivimos del aire y tenemos familias que alimentar. De mí, en concreto, dependen 24 familias que viven de la música. Y la situación ya es insostenible".

"Todos los ayuntamientos tienen una partida para fiestas populares", añade. "Y si tienen 20.000, se gastan 50.000, pero a costa de no pagar a los músicos. ¿Por qué no se limitan a gastar el presupuesto que tienen y a pagarle a las orquestas que han contratado el mismo día de su actuación? ¿A dónde va ese dinero que ya está librado para las orquestas pero que no llega a las orquestas?", se pregunta.

Los representantes de los grupos musicales de baile se reunieron el pasado miércoles en Guadix y el próximo lunes emitirán un comunicado. La advertencia es muy clara: ninguna de las orquestas reunidas, y que representan el 90% de las existentes en la provincia de Granada, tocará en las próximas fiestas que organice cualquier ayuntamiento de la provincia si no se compromete por escrito a pagar el mismo día de la actuación. Eso significa que no habrá verbena ni música que amenice las celebraciones. "A muchos alcaldes les encanta celebrar las fiestas de sus pueblos por todo lo alto para que se vea lo espléndidos que son. Y al día siguiente se olvidan de la música", dice el representante de una de las orquestas.

"Yo cobro un sueldo mensual por tocar en mi orquesta", dice el batería de una de las formaciones. "No cobro por concierto, sino mensualmente. Pero si a mi jefe los ayuntamientos no le pagan, él no me puede pagar a mí. ¿Y de qué vivo entonces? Porque mi trabajo es éste."

Existe cada vez más una percepción social de que los músicos se dedican a tocar por puro placer artístico y tienen su sustento en otras actividades. Eso puede suceder en el mundo del rock o del pop. Pero no en el de las orquestas de baile, en las que los músicos tienen dedicación plena. "Cuando firmamos un contrato, nosotros nos comprometemos a desplazarnos a un pueblo, montar allí el equipo y tocar durante determinadas horas. De nuestro trabajo viven músicos, técnicos de luces, de sonido, montadores de escenarios. Si los ayuntamientos, al firmar un contrato, se comprometen a pagar, ¿por qué no lo hacen?", señala el responsable de un grupo musical.

"Sólo se acuerdan de nosotros cuando llegan las fiestas", añade. "Y entonces, al ver que se pueden quedar sin música, los ayuntamientos caen en la cuenta de que no nos pagaron lo del año pasado. Es entonces cuando nos pagan lo atrasado, porque se acerca la próxima actuación que quieren que demos. Algunos ayuntamientos, empleando esa táctica, llevan así dos y tres años".

"Y no es sólo nosotros, los músicos, también están los payasos, los amenizadores de espectáculos para niños, los mismos, los pasacalles. Nadie que se dedica a eso vive del aire. Hay muchas familias que dependen de nuestra música. Los alcaldes deben ser conscientes", concluye.

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