El ciclo 'La voz humana' se consolida con su apuesta barroca

  • La sala de exposiciones del Centro Gran Capitán acogió el sábado un concierto histórico con un catálogo extraordinario

El ciclo La voz humana que promueve el Ayuntamiento de Granada ha empezado con muy buen pie. El sábado, bajo el título de Mortales gocemos: Música de la Real Capilla de Felipe V, ofreció un extraordinario catálogo del barroco español, en un concierto que reunió además los condicionantes para ser calificado objetivamente como histórico. La unión de los instrumentistas y las voces de El Parnaso Español y el Coro Tomás Luis de Victoria, auténtica referencia del patrimonio vocal granadino de nuestro tiempo, dio un resultado extraordinario. No es la primera vez que se produce este feliz maridaje.

Las obras de José Torres, Antonio Literes o José de Nebra en el 250 aniversario de su fallecimiento, incluso la de algún autor anónimo, hicieron vibrar de emoción al público con melodías de una belleza incuestionable. De repente el alarde polifónico a 8 voces, surgía con una fuerza vital poderosa y con una afinación, sin duda fruto del talento, pero también de largas sesiones de ensayos, para que el conjunto se mostrara con una brillante armonía.

Hay que subrayar la labor investigadora que permite rescatar del olvido obras de una calidad enorme. Son horas de trabajo en archivos las que evocan sonidos de hace varios siglos. Las catedrales de Salamanca y Segovia, incluso la de Guatemala, el Palacio Real de Madrid o el Monasterio del Escorial, son algunos de los lugares que después de permanecer como custodios de este repertorio, se convierten ahora en el espacio para la labor de los musicólogos Raúl Ángulo y Toni Pons, que han redescubierto estas obras en el contexto del proyecto Ars Hispania.

Además el concierto disponía del carácter de objetivamente histórico por cuanto una de las obras de José de Nebra se podía calificar como de estreno, pues era la primera vez que se interpretaba, después de siglos de reserva en Segovia. De aquel amoroso volcán es el título de la composición del aragonés. Mención especial merece el director de este concierto, Fernando Águila, que también interpretaba el clave, como tantas veces se hizo antaño.

En suma, una oportunidad excepcional de recuperar el barroco hispano, hecha con calidad y rigor, como bien supo comprender el público que llenaba la Sala Gran Capitán y que, con sus aplausos y ovaciones, corroboró que tanto esfuerzo había merecido la pena.

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