Los cien retos de la soprano Miki Mori

  • La reconocida cantante japonesa vuelve a Granada un año después tras su exitosa 'Madama Butterfly' para dar vida a la protagonista de la popular ópera 'Aída' de Verdi

El papel de Cio Cio San en Madama Butterfly que interpretó el año pasado en Granada le venía como anillo al dedo. La soprano Miki Mori, también una joven japonesa como la protagonista, ha conseguido dando vida al trágico personaje de la ópera de Puccini que el mundo de la lírica se rinda a sus pies. Ha sido Mimì en La Bohème, Marguerita en Faust y Micaëla en Carmen... Hoy, un año después, la voz de Miki Mori volverá a sonar en el Isabel la Católica como Aída, la princesa etíope esclava en Egipto de la popular ópera de Verdi. "Me siento identificada con todas ellas porque son mujeres dulces y frágiles pero en el fondo fuertes. Me encantan estos personajes abatidos por la suerte".

Ambientada en el Egipto faraónico, narra la historia de amor entre Aída y Radamés, militar egipcio y comandante de las fuerzas que ocuparon la tierra de la princesa etíope. A su amor se oponen Amonasro, padre de Aída, que exige venganza; y Amneris, hija del faraón, que también ama a Radamés. Si técnicamente la obra del compositor italiano regala momentos nada fáciles para el papel de la soprano, "tanto con Amneris como con Amonasro", en lo que respecta a la interpretación exige el mismo nivel: "Verdi indicó en la partitura hasta los detalles de interpretación. Por mi parte intento ser lo más fiel posible a ello para caracterizar el personaje", explica.

La soprano japonesa es incapaz de quedarse con una sola ópera. "Me inclino por Puccini: La Bohème me parece una joya de la ópera. También me gusta Mozart: por ejemplo, Cosi fan tutte. Y Cavallería Rusticana de Mascagni. Naturalmente también las grandes óperas de Verdi... ¡Qué maravillas!". Le ha cantado a todos ellos. Con Puccini repetirá próximamente en el rol que ahora prepara de Liù de Turandot. "Me encanta", dice, "es otra mujer sufrida que se sacrifica por amor". Sin embargo, Mori estaría encantada de "poder interpretar algún día a una mujer maliciosa".

Algo ha tenido que ver en sus actuaciones el carácter español. La artista lleva viviendo ya en España 16 años. "En mi país no solemos expresar abiertamente los sentimientos. El trato personal de aquí, directo y cálido, me encantó desde que llegué. Opino que la manera de ser de las personas se refleja a la hora de interpretar".

La vida de la soprano ha sido también de alguna forma una carrera de difíciles retos. Aunque comenzó estando más interesada por el atletismo, "lo mío eran los cien metros vallas", confiesa, al final, quien sabe si inconscientemente terminó dejándose llevar por la influencia de su madre, "que siempre estaba cantando mientras trabajaba en casa".

Aunque estudió música y canto en la Universidad de Bellas Artes y Música de Tokio, la soprano decidió visitar la tierra de sus admirados Montserrat Caballé y Josep Carreras. En el Conservatorio Superior de Música del Liceo de Barcelona obtuvo el Premio de Honor. También allí terminó conociendo a ambos: "Tuve el placer de conocerles. Son personas muy naturales y agradables".

El único sueño que le queda por cumplir es que su ciudad natal, Matsuyama, "tenga también un teatro de ópera estable". Hace tiempo que no vuelve. De hecho vivió "pegada a las noticias de la televisión japonesa y en continuo contacto" con sus conocidos de allí el terrible terremoto que asoló a Japón. Pero confiesa que gracias a que logró su reto de ser soprano pudo conocer España. "Echo de menos a mi familia y a mis amigos pero no más... ¡Estoy tan a gusto aquí!". Lo mejor, dice, es seguir sintiendo la "sensación de tener más libertad en todos los sentidos".

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