Del cine al teatro: el movimiento inverso

  • La escena se inspira en la gran pantalla un ejemplo es 'El hijo de la novia', basada en la película de Campanella, que llega este fin de semana al Teatro Isabel la Católica

Rafael, el protagonista de El hijo de la novia, de Juan José Campanella, lleva las dudas e incomodidades propias de su crisis existencial por los escenarios españoles. Esta versión teatral que protagonizan Juanjo Artero, Álvaro de Luna y Tina Sainz, se pone en escena este sábado y domingo en el Teatro Isabel la Católica. Garbi Losada, una directora con sobrada experiencia en el trasvase a las tablas de películas o de obras literarias con fortuna en el cine -ha adaptado, entre otros títulos, El nombre de la rosa, Wilt, La guerra de los Rose, Como agua para chocolate o Las mujeres de verdad tienen curvas, y nada menos que El jefe de todo esto, de Lars von Trier- es la encargada de dar una nueva vida a este material, del que ella destaca el humor con el que trata los modestos dramas cotidianos y la humanidad que destilan sus personajes. "Se trata de fragmentos de la vida misma en escena", destaca la directora, que firma la adaptación junto con José Antonio Vitoria. "Historias que bien le podrían pasar, si no le han pasado ya, a cualquiera de nosotros y que, por más que hablen de lo pequeño, son enormes en su capacidad de emocionarnos".

El hijo de la novia no es un fenómeno aislado en las artes escénicas. Curiosamente, en un país en el que los productores de cine no se muestran demasiado atentos a los logros de la cartelera teatral -es irónico que haya sido el parisino François Ozon el primer realizador que se haya servido del talento de Juan Mayorga-, las compañías han perdido el reparo para reconocer la solidez de algunos guiones y se han atrevido a llevarlos a su terreno. Tras algunos intentos en la década anterior, como la revisión por parte de Carles Sans de Familia, de Fernando León, o la aplaudida versión de El verdugo, de Berlanga, que protagonizaron Juan Echanove y Luisa Martín, el diálogo entre un medio y otro está tomando un ritmo constante. Resulta ilustrativo que el Centro Dramático Nacional estrenara esta última temporada espectáculos basados en dos hitos de la filmografía patria: Amantes y El viaje a ninguna parte. Álvaro del Amo, que participó en el guión del filme de Aranda junto a éste y Carlos Pérez Merinero, adapta y dirige una propuesta que interpretan Marta Belaustegui, Marc Clotet y Natalia Sánchez. Del Amo señala cómo ha cambiado esa comunicación entre cine y teatro: si antes era el primero el que se alimentaba de la creación de los dramaturgos, ahora son éstos quienes vuelven su mirada a las películas. "En los últimos años, se ha producido un movimiento inverso, es el teatro quien acude al cine, y el espectador no reprocha, sino que más bien agradece, que la historia que transcurre en el escenario tenga el dinamismo y la claridad expositiva que cabe exigir a las buenas películas", opina, antes de añadir que Amantes, la cinta, "se prestaba especialmente a ser sometida a la metamorfosis teatral, por su peculiar estilo trágico, concentrado en un clásico trío, el microcosmos donde anidan, se enconan y resuelven los mil matices de la pasión amorosa".

Tampoco sorprende que haya mudado la piel El viaje a ninguna parte, una novela y un largometraje que al fin y al cabo planteaban un conmovedor homenaje al teatro a través de las andanzas de una compañía ambulante. Para Ignacio del Moral, responsable de esta versión, el escenario era "el destino natural" de esta historia de Fernando Fernán-Gómez.

Entre los últimos montajes también destaca la singular relectura que hizo Àlex Rigola, un director habituado a empresas difíciles y artífice de brillantes adaptaciones de Roberto Bolaño, para el Teatro de la Abadía: Maridos y mujeres, de Woody Allen. Cuando la obra se representó en Sevilla, en el Teatro Central, Rigola apuntó el porqué de su elección: contaba que Allen hacía una disección de las relaciones de pareja "que no hace habitualmente el mundo de la ficción, ni la literatura, ni el cine ni el teatro. Se habla de los inicios o del final, pero no se cuenta lo que ocurre entre ambos extremos, qué pasa cuando los personajes han comido perdices hace ya 20 años".

En el extranjero, entretanto, el teatro sigue coqueteando con la obra de Pedro Almodóvar, y en enero se estrenó en el West End londinense, en el Playhouse Theatre, el musical de Mujeres al borde de un ataque de nervios, una nueva oportunidad para un equipo -el director Bartlett Sher, el libretista Jeffrey Lane y el músico David Yazbek- que no tuvo precisamente críticas entusiastas cuando estrenó su producción en 2010 en Nueva York. Un recibimiento mucho más cálido obtuvo la puesta en escena, en 2007 y en el Old Vic londinense, de otra cinta del manchego, Todo sobre mi madre.

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