Las costuras del glamour

Fecha: viernes 8 de abril. Lugar: Sala Industrial Copera. Aforo: 300 personas.

La sicalíptica Irene López Mañas, reconvertida en Vinila Von Bismark, obtuvo escasa respuesta ante la que era la presentación de su nuevo proyecto en su propia casa. A la reina del revival burlesque se le vio algo rígida y constreñida la principio, aunque conforme avanzó la noche y logró sacudirse los nervios, fue pisando cada vez más fuerte las tabas de un escenario con el que se familiarizó durante su etapa de dj. Su indiscutible fotogenia luce de sobra en el papel cuché, y resulta una representación perfecta del instante eternizado, pero se resiente cuando ese instante ha de prolongarse hasta la duración normal de un concierto en directo. Y justamente ahí es donde debía entrar el oficio de sus compinches The Lucky Dados, un grupo romo al que le vendría bien ajustar algunos perfiles y al que alguien debería decirles que los micrófonos se inventaron para no tener que dar voces.

Si en su disco de debut se centran en una propuesta bien definida entre el rockandroll, el swing y el calypso, con un exótico toque de cabaret de entreguerras, en directo el grupo se desmelena y le da un puntapié a los matices para entregarse a una orgía de tics rockistas que poco o nada tienen que ver con la imagen de corista vintage que desprende Vinila. Tanto sus aspectos como su pasado nos dicen que estamos ante una banda de rockabilly militante, pero los constantes volantazos ahora hacia estridencias punk, ahora hacia solos de aire metalero desembocan en un concierto disperso al que se le echa en falta la pausa, el swing, el quiebro preciso del jinete para que no se desboque el caballo. Los temas originales de su álbum mantienen una escenografía común, esa imagen circense y colorista a medio camino entre el espectáculo de strip-tease de Las Vegas y erotismo germánico. Es lo que le pasa al glamour cuando se le ven los costurones, que deja de tener encanto.

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