"Es difícil no estar fascinada por Quiroga"

  • Erika Martínez edita 'Quiroga íntimo', libro que reúne el epistolario y el diario sobre el viaje a París del escritor

Horacio Quiroga es "un autor fundamental de la literatura contemporánea en castellano". Esa es la definición del autor que aporta la escritora Erika Martínez, encargada del prólogo y edición del libro Quiroga íntimo, la biografía de este escritor uruguayo.

Su correspondencia y su diario de viaje a París forman el contenido de esta obra en la que se mezcla la realidad con su verdad, que genera ese "desequilibrio entre experiencia vivida y experiencia contada". Su epistolario no había sido publicado en España y la profesora Erika Martínez fue la que decidió cambiar esto. Al toparse con un ensayo de Emir Rodríguez Monegal sobre Horacio Quiroga, que contenían fragmentos de sus cartas y que le parecieron "fabulosos", no pudo evitar buscar su autobiografía y "prepararla para una edición española". Y lo consiguió junto a la editorial Páginas de Espuma.

Su papel en esta obra, además de ser la editora, es escribir el prólogo del libro o "ensayo literario", como lo nombra ella. "Como era la primera vez que se editaba en España, acompañé la edición de un prólogo para acercar al lector contemporáneo español la realidad histórica y literaria de Quiroga", explica.

"Es difícil no estar fascinada por Quiroga. Realmente es un autor fundamental de la literatura contemporánea en castellano", asegura Martínez, cuando se le cuestiona sobre su seguimiento del autor. No duda en asegurar que "dio una gran modernidad a nuestra lengua, le dio frontalidad, densidad y coloquialismo, alcanzando una gran eficacia narrativa".

Quiroga desarrolló el género del cuento con obras como Los desterrados, Pasado amor o Más allá. Siendo además, como apunta Erika Martínez, "un autor pionero en su reflexión sobre el cuento y la profesionalización literaria, que es un tema que vuelve a interesarnos ahora. ¿Cómo vivir de la literatura? Él lo intentó con todas sus fuerzas, luchó por la dignificación de la literatura como oficio".

La vida de Quiroga estuvo plagada de intereses: animales, carreras, carpintería o mecánica. Y siempre mantuvo una curiosa fijación por contar, escribir sobre ellos. "Quiroga era un tipo que manufacturaba la realidad y para ello utilizaba herramientas de todo tipo. No creo que para él hubiera diferencia entre el lenguaje y un azadón."

Para la preparación de algo tan personal como es una biografía, en este caso, a través de la edición de su diario y cartas, siempre es necesario un concienzudo trabajo de investigación como el que realizó Martínez. Primero revisando "todas las ediciones anteriores de los epistolarios parciales que había de Quiroga, así como del diario, comparándolos y tomando decisiones sobre las variantes filológicas que presentaban los manuscritos y que a veces dificultaban su lectura". Al final, se optó, como se puede comprobar, por respetar los errores ortográficos, sintácticos e idiomáticos.

En el prólogo, Erika Martínez comenta que los textos a veces parecen que esperan una publicación posterior y en otros momentos no. Para ella esa "ambigüedad genérica es uno de los mayores atractivos de las cartas y el diario". Pero lo que no duda es que "hay mucho de ficción en ellos". A pesar de que en una autobiografía se espera sinceridad, Martínez cree "que el diario de Quiroga, como el de tantos otros escritores, es una auténtica maniobra de enmascaramiento". En este caso "parece encaminado a construir un retrato de sí mismo que encaje con el prototipo del héroe modernista en el que él se había educado literariamente". La escritora generaliza sobre los autores modernistas, incluyendo a Quiroga, y afirma que para ellos "no había una separación entre arte y vida".

El primer paso del escritor fue París, lugar de inicio o final de tantos personajes, ficticios -como puede ser Lucien Chardon de Las Ilusiones Perdidas de Balzac- o reales, como le ocurrió al mismísimo Horacio Quiroga. En todos la influencia de la ciudad es destacable, pero en este caso, como señala Martínez, fue "en un sentido impredecible" ya que "lo pasó muy mal en París y vivió todo tipo de penurias materiales".

"Quiroga sepultó bajo el silencio los hechos más traumáticos de su vida", reza el prólogo de Quiroga íntimo. El fallecimiento de su padre en un accidente de caza, el suicidio del padrastro sumido en la enfermedad, la muerte de dos de sus hermanos de tifus, la de su amigo Ferrando a quien él mismo disparó por accidente, el suicidio de su primera mujer después de una fuerte discusión matrimonial y su propio suicidio en 1937, cuánto influyeron estas tragedias "es imposible saberlo". Martínez relata que a lo largo de la correspondencia no hay referencia a esos hechos "aunque pueden rastrearse sus huellas". "Quiroga da cuenta sistemática de la forma compulsiva en que perseguía el peligro, adentrándose en la selva, persiguiendo víboras y felinos. Es como si hubiera decidido convivir cotidianamente con el horror y la posibilidad de la muerte para exorcizar así un dolor íntimo".

Quiroga íntimo es editado para entender la vida del maestro del cuento latinoamericano, o al menos leer qué es lo que él quería enseñar de sí mismo.

Erika Martínez. Páginas de espuma. Madrid, 2010. 654 páginas. 29 euros

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