Una experiencia "enriquecedora"

  • La Fundación Rodríguez Acosta retoma su Residencia de Artistas y expone hasta finales de febrero la obra de los seis estudiantes que convivieron en el carmen granadino durante un mes este verano

Tras dos años de ausencia, la Fundación Rodríguez Acosta pudo abrir de nuevo las puertas de su Residencia de Artistas el pasado verano. Es todo un logro que un proyecto con más de cincuenta años siga adelante a pesar de los cambios de patrocinio -antes participaba el Ministerio de Cultura, ahora la Junta y en la siguiente beca lo hará Cruzcampo-. Quienes han participado describen la experiencia como "enriquecedora". José Carlos Naranjo, Laura Franco, Úrsula Tutosaus, Diego Pérez, Marta Blanca y José Antonio Caracuel han sido los jóvenes seleccionados en esta suerte de 'Gran Hermano' de artistas. Avisan: "No tiene nada que ver", lo suyo es mucho más relajante e inspirador. Sin embargo, entre pincel y pincel no ha faltado alguna que otra paella.

Ayer la Fundación inauguró Paisajes de Granada, una exposición que hasta finales de febrero mostrará al público el trabajo de los seis jóvenes andaluces que vivieron durante un mes en el carmen. Puede llevar a error el título de la muestra. Aunque se llame Paisajes, hay mucho más. De hecho, el único paisajista es el gaditano José Carlos Naranjo, que inició aquí en Granada un proyecto que podría ser la continuación de una obra que maravilló al pintor, La Noche, de José María Rodríguez-Acosta. Todos los demás desarrollan un trabajo mucho más conceptual.

Es el caso de la granadina Úrsula Tutosaus, que presenta las obras El florido pensil, Sombras en la Fundación I y Sombras en la Fundación II. Se trata de una instalación y dos grafitos en los que la artista muestra su visión del espacio como un reflejo de la esencia de los jardines del Carmen. La protagonista es la soledad. Tutosaus, que ya ha hecho alguna que otra beca fuera de España, piensa que en Granada el paisaje está "demasiado anclado" y es lo único que vende en las galerías. Los artistas de esta ciudad, dice, "tenemos ganas de salir del nido" para poder volver y cambiar el concepto tradicional del arte que funciona. Becas de este tipo, donde los artistas pueden convivir y compartir sus diferentes formas de pensar son fundamentales, subraya, y muy "enriquecedoras".

La reducción en el número de artistas, sin embargo, ha hecho que la convivencia sea mucho más 'sosegada'. Si en años anteriores eran diez los participantes, en esta ocasión han sido seis, divididos además en dos turnos durante el verano en los que convivían tres y tres.

La malagueña Laura Franco participa con una propuesta nada convencional: tres instalaciones y pequeños cuadros con un lenguaje muy propio. La artista construye la imagen de Granada a través de "la toma de muestras de objetos" que encuentra por la calle, como una postal, a modo de recuerdo o de fetiche, y va construyendo su relato mediante piezas pequeñas como si fuese un mosaico de todas sus vivencias en la ciudad.

José Antonio Caracuel pudo disfrutar de los "cielos más bonitos de Granada". La obra del cordobés no tiene nada que ver con el paisaje. El artista tiene un estilo muy propio basado en la iconografía humana, como representaciones esquemáticas con mucho colorido. Figuras que realiza con lápices acuarelables sobre papel a través de las que habla de crisis o la mujer.

Marta Blanca Moral participa con cuatro obras a las que llama Detrás de Venus, fijando su mirada en acontecimientos aparentemente triviales que ocurren en el jardín de la Fundación Rodríguez-Acosta. El pintor sevillano Diego Pérez Galindo participa con Nocturno.

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