"No hace falta ser fanático de Dylan para que te guste nuestra música"

  • Arizona Baby llega esta noche a Granada para demostrar que con tan sólo dos guitarras acústicas, un ser de percusiones y tres buenas voces se puede hacer rock'n'roll

Son de Valladolid, aunque parezcan recién llegados de Texas, lucen pelo largo y barbas pobladas y sin hacerle caso a las guitarras eléctricas han conseguido revolucionar la escena rockera de este país. Esta noche, Arizona Baby demostrará en directo en el Planta Baja todo lo bien que suena Second to none.

-Ni en sus sueños más optimistas imaginarían todo lo bueno que le está pasando a Second to none...

-Siempre esperas que las cosas vayan bien pero, teniendo en cuenta el momento que atraviesa la música a nivel de industria y demás, la cosa está incluso más difícil que hace años. Que las cosas vayan bien, como es el caso, siempre es sorprendente y un motivo de alegría.

-¿El boca a boca es la mejor publicidad en el circuito independiente?

-Eso y que algunos medios especializados de radio, prensa y blogs difundan la música del grupo, que es la verdadera clave. Creo que Second to none es una buena colección de canciones y que a la gente, por un motivo u otro, le ha gustado y le ha llamado la atención. Lo bueno es que no deja indiferente...

-¿A cuánta gente han tenido que convencer de que un par de guitarras acústicas pueden ser más rockeras que las eléctricas?

-A algunos, pero en cuanto lo escuchan se disipa el escepticismo; incluso hay gente que nos ve en directo y que se piensa que llevamos cosas grabadas. Pero es todo natural: dos acústicas, un set de percusiones y nuestras voces.

-¿El formato tan característico fue la base para dar forma a la banda?

-No estaba planeado, pero llegó un momento en el que empecé a hacer más canciones con la guitarra acústica, se las enseñé a mis compañeros, que estábamos todos desperdigados por distintos grupos, y empezaron a meterle arreglos simplemente por pasar el rato y echar unas risas. Vimos entonces que aquello empezaba a sonar muy bien y una cosa llevó a la otra... Al principio ensayábamos en casas y la percusión era desde una funda de guitarra con un par de escobillas hasta cualquier cosa que hiciese ruido. Luego nos pillamos un cajón y después en el estudio ya le añadimos más elementos y enchufamos las guitarras a un ampli manteniendo el sonido acústico pero con más volumen. La idea era expandir un sonido tan básico y tan puro como el de un par de guitarras con un poquito de percusión y voces.

-Han actuado en muchas ciudades europeas. ¿Se liaron la manta a la cabeza y decidieron ir a por todas?

-Fue como hacen muchos grupos del circuito punk y hardcore, que se mueven a base de contactillos de amigos, de otras bandas, de fanzines, de asociaciones culturales... Así se va moviendo, lo haces todo tú solito y te autogestionas... Fuimos contactando con gente y buscando distintos garitos donde poder tocar, y una cosa nos fue llevando a la otra. Te quedas a dormir en casa de gente o en hostalillos y lo comido por lo servido: no ganas dinero pero tampoco pierdes demasiado y ganas muchas tablas por la experiencia de tocar tu música para gente nueva. Es una experiencia en la que merece la pena invertir el dinero y el tiempo que haga falta porque es muy importante para el desarrollo de un grupo.

-¿El público de Inglaterra o Grecia se vuelca tanto como el español?

-Creo que juega a nuestro favor que, cuanto más especializado es el público, mejor reconocen nuestras referencias y eso les anima a entrar en nuestro rollo. Además, nuestra música es agradable al oído, no hace falta ser un fanático de Bob Dylan para que escuches una canción nuestra y te suene bien. Para que un concierto vaya bien intervienen tantos factores que, al final, nunca se sabe. Siempre nos hemos sentido bien recibidos, bien acogidos y nunca hemos tenido una mala sensación con ningún público. Por eso nos gusta tanto el directo...

-De hecho, todo el mundo coincide en que el directo es el punto fuerte de Arizona Baby...

-Nos gusta mucho el directo y lo disfrutamos aún más, y creo que cuando haces algo con tanto gusto suele salir bien y ayuda hasta a que suene mejor. Además, me gusta que el disco opere a un nivel distinto: tiene un tono más reposado, menos histérico, más profundo y con más matices que en el directo no están pero que no los echas de menos.

-Mientras que otros esconden sus influencias musicales, ustedes las llevan por bandera...

-Nosotros queremos seguir trabajando y hacer discos coherentes, aunque siendo conscientes de que tampoco hemos inventado la rueda. Nos falta tiempo para hacer una versión de algún grupo que nos gusta o para meter un guiño a una canción dentro de otra nuestra. Nos gustan muchas músicas, somos fans de la música además de ser músicos, así que intentamos hacer algo que nos gustaría escuchar. La influencias hay que llevarlas orgulloso en la solapa porque siempre son algo de donde has bebido, el sitio de donde viene todo. Intentamos estar al tanto de lo que ocurre a nuestro alrededor y nos vemos reflejados en algunas bandas, admiramos a grupos actuales y no somos ni envidiosos ni cascarrabias con el tema de las influencias. Creo que hay muy buena música, atravesamos un momento musical exuberante y hay grupos para todos los gustos. Nos están relacionando con bandas muy buenas, como Fleet Foxes o The White Stripes, y aunque no nos parezcamos en nada, es genial que te comparen con gente honesta, que hace arte y música de verdad y no una pantomima.

-¿Tienen pensado ya grabar algo nuevo después del verano tan festivalero que se les presenta?

-Yo siempre llevo la libreta y la grabadora encima y no paro de escribir. Tengo un montón de canciones, como 40 ó 50 nuevas, y estoy seleccionando las mejores, incluso veo alguna línea conceptual entre varias. Están muy verdes, pero entre concierto y concierto sigo con ellas, y a la espera de que cuando esté todo un poco más pulido se las pueda enseñar a los compañeros.

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