Un fuego interior

Inéditos hasta ahora en castellano, los poemas de Scott Fitzgerald presentan al futuro autor de El gran Gatsby antes de que se convirtiera en el novelista más celebrado y exitoso de su generación, cuando el retratista de la era del jazz, a la que daría el nombre, era un estudiante de Princeton que aún no había abandonado la universidad para alistarse en el ejército. Tenía prisa por estrenarse como poeta, pero la Gran Guerra acabó sin que llegara a ser enviado al frente y tras obtener la licencia reorientó su vocación hacia la narrativa. Su primera novela, A este lado del paraíso, que tomó su título definitivo de un verso del admirado Rupert Brooke, recrea los pasos de aquel muchacho e incluso reproduce algunos de sus intentos, que a partir de entonces se hicieron episódicos o quedaron arrinconados -Fitzgerald nunca publicaría un libro de poemas- como parte de la prehistoria, el periodo de formación de un devoto del género que encontró en la prosa el vehículo más adecuado para su formidable talento.

"La poesía es como un fuego que vive en tu interior", le escribiría el autor a su hija Scottie, en una carta citada por Jesús Isaías Gómez López, el traductor de la versión española, que está fechada hacia el final de una trayectoria singularmente intensa, cuando ese talento se había consumido por causa de los excesos que lo llevaron a una muerte prematura. Fitzgerald admiraba a los románticos ingleses y en particular a Keats, pero sus propios versos -que no son, la verdad, especialmente memorables- se caracterizan por el tono lúdico o la intención satírica, siendo más interesantes por lo que dejan ver del joven letraherido -o del adolescente: su primer poema, Fútbol, donde disfrazaba su fracaso como jugador, lo escribió a los 15 años, aunque la antología de Visor ofrece muestras de épocas posteriores- que por el valor de las composiciones mismas. Con todo, hay en estos Poemas de la era del jazz, junto a los ejercicios primerizos o meramente ingeniosos, más o menos sentimentales o bienhumorados, curiosos ecos -o prefiguraciones- de aquel "tiempo prestado" que fueron, en palabras del poeta, los arrebatados años de entreguerras, cuando el mundo parecía nuevo y la juventud se entregaba -pocos la disfrutarían más que Fitzgerald- a una fiesta interminable.

POEMAS DE LA ERA DEL JAZZ

F. Scott Fitzgerald. Trad. Jesús Isaías Gómez López. Visor. Madrid, 2016. 180 páginas. 12 euros

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