La historia de un albañil de Guadix

  • Forn vuelve a exhibir 43 años después en los cines 'La piel quemada'

Cuarenta y tres años después de su estreno, Josep Maria Forn vuelve a exhibir en los cines La piel quemada, una película neorrealista en blanco y negro que retrata la inmigración que llegaba a Cataluña y el turismo de la Costa Brava en la España de finales de la década de los sesenta del siglo XX.

La película "vuelve a ser vigente" y "hay un público que no la ha visto", señaló ayer durante la presentación de la iniciativa Lluís Valentí, de Versus, la distribuidora actual del filme.

La película se repondrá en el cine Alexandra de Barcelona y en otras diez salas a partir del próximo viernes día 7 y su reestreno está apoyado por la Academia del Cine Catalán, a la que pertenece Josep Maria Forn.

Ilusionado con la reposición de un film que se vio en toda España, Josep Maria Forn, productor, realizador, guionista y director del filme, señaló que hay varias generaciones de espectadores que no la han visto y que la película "está cada vez más viva".

La piel quemada está interpretada por Antonio Iranzo y Marta May, premiados por su trabajo, se rodó en Lloret de Mar (Girona) y narra la peripecia de un albañil de Guadix (Granada), que trabaja en la Costa Brava en pleno boom turístico.

En un montaje paralelo, mientras se va desgranando la vida del trabajador de la construcción, asentado en su nuevo lugar de residencia, se describe el viaje de más de treinta horas en tren desde Granada de su esposa y hermano para reunirse con él.

La película permite ver cómo hoy en día se han sustituido a esos trabajadores que llegaban a Cataluña en tren desde Extremadura y Andalucía por los inmigrantes que arriban del norte de África, como señaló Ramon Colom, responsable del cine Alexandra.

El film "entusiasmó a Francesc Candel (autor del libro Los otros catalanes) cuando lo vio", y "continúa vivo", según Forn, porque siempre hay gente que se interesa por él, desde una televisión alemana hasta una universidad mexicana en la que el cineasta la verá exhibida de nuevo en septiembre, en un homenaje que se le hará durante un congreso de historia y antropología.

La película tuvo "el acierto de reflejar un momento de la vida colectiva del país haciendo algo que no se hacía en el cine español: enfrentarse a la realidad en lugar de responder a la falsa realidad que exhibía el cine de la época".

Transcurre durante un día y medio y mezcla la historia del albañil con una turista belga que pasa unos días en el pueblo costero de Lloret.

El film tuvo varios problemas con la censura, entre los cuales el que más pesó, según Forn, fue la introducción de frases en catalán, cosa que se producía por primera vez en una película española.

Otro de los problemas de la censura, cuyo informe conserva aún Forn, fue el hecho de que, a pesar de su juego de cámara para tapar el cuerpo desnudo de la turista que se acuesta con el albañil, los censores aún opinaban que "el cerebro del público trabaja, y sabe que va desnuda".

La película costó unos 3,5 millones de pesetas de la época (unos 20.000 euros actuales).

Forn nació en Barcelona en 1928, tiene una larga trayectoria como director, productor y guionista e incluso como actor y 250 películas en su filmografía. En 1975 fundó y presidió el Institut de Cinema Català desde donde impulsó la producción de cortometrajes y noticiarios con empuje y vehemencia.

De 1987 a 1991 fue director general de cinematografía del departamento de cultura de la Generalidad de Cataluña. En el año 1994 fue elegido presidente del Colegio de Directores de Cine de Cataluña. Ahora, su obra vuelve a las salas.

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