El humor en tiempos de neandertales

  • El dibujante Juarma publica su octavo tebeo, 'Romance Neanderthal', con la editorial madrileña Ultrarradio Por sus viñetas desfilan figuras como Val del Omar o Philip K. Dick

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Sí hay poesía. Este género mantiene las constantes vitales por su carácter insumiso y no tiene dueño pese a que haya quien se atreva a ponerle esquelas en nombre de todos. Poesía del pueblo era el Romancero Gitano de Federico García Lorca y poesía desde el pueblo es lo que ha hecho el dibujante Juarma en su particular homenaje de Romance Neanderthal. Poesía del siglo XXI que cabe en un tebeo de 20x28, "como los Mortadelos de los quioscos", donde los chistes sapiens no sólo tienen la capacidad de que el lector se tire por el suelo de risa y le dé al coco, sino que además también puede impregnarse de un olor muy fuerte. La tinta de colores ultrachillones de Juarma provoca que sus viñetas se cuelen muy dentro hasta llegar a los pulmones como el olor de la gasolina o el del pegamento, dos motivos que encajan en su vasta obra.

Y es que el dibujo de Juarma (Deifontes, 1981) tiene ya un largo recorrido. Con Romance Neanderthal, editado como viene siendo habitual en él por la madrileña Ultrarradio, este autor saca a la calle su octavo tebeo, a lo que hay que sumar más de treinta fanzines e infinidad de colaboraciones en diferentes publicaciones como TMEO, Fritanga o el internacional Maximum Rocknroll. "Estamos en una época Neandertal total", justifica así un título que se le ocurrió en un momento en el que mezclaba la lectura lorquiana con el estudio del primitivismo, lo que le llevó a observar que la sociedad de ahora no es tan diferente a cómo era la del Hombre de Orce: "Neandertal es comentar en los periódicos online, un sitio que canaliza muy bien el odio como las redes sociales", asegura Juarma y añade que "es muy difícil que una noticia de una sección de Cultura pueda competir con una de una rata muerta en la calle o de perros bailando".

En el fondo ésta no es otra que la contemporánea técnica de los cebos que se usa en la comunicación y que se podría achacar a Juarma por su irreverencia a la hora de poner títulos a sus tebeos y fanzines. Amor y Policía, Libertad para lo mío, Todos los poemas hablan de ti, Noches de MDMA y rosas, Chupando tarjetas, El orgullo de ser nazi, ¡Viva Rumanía! o Carita de gitano con SIDA -que se reedita ahora- son algunos de los ejemplos de que el filtro y el límite son conceptos que Juarma no se plantea a la hora de expresarse. "Me gustaba escribir, pero me tomaba muy en serio, muy a la tremenda, y dibujando conseguí desdramatizar", relata sobre cómo le picó el gusanillo del dibujo, una "vocación tardía" que tiene su origen en los tebeos que leía en su infancia.

"Cuando hago humor intento no ser amable con nadie", sentencia un autor que rehúye del chiste blanco y fácil. El ir tan de frente le ha costado más de un 'pleito virtual', como cuando los usuarios de Menéame le lincharon por una de sus viñetas, además de la confusión que crean muchos de sus títulos en personas incapaces de leer todo el contexto. Quizás por eso Juarma entiende que el primer paso del humor es mirar de puertas para dentro -"del que más me río es de mí mismo, no es que yo me vea en un pedestal"- y no soporta la doble moral que reina "en el circo de las redes sociales" y que identifica en personajes como el ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz. "Lo ves con su corrección política diciendo Yo soy Charlie Hebdó y luego le mete un puro a los titiriteros que no hicieron nada".

"Me gusta que el mensaje diga las cosas con barbaridad" explica sobre la manera que tiene de expurgar sus conflictos con el dibujo y en su día a día en general. Porque más allá de su trabajo de jornalero en el campo haciendo las campañas de la aceituna o de la vendimia en Francia, lo que le da la vida a Juarma es dibujar y reírse, "que salga la valvulilla como en las ollas exprés" cuando está ante una situación límite. "Yo he tenido pérdidas y desgracias, y lo que más me ha alegrado es reírme del chiste. Yo no lloro nunca, sólo lloré viendo Terminator Salvation que a nadie le gusta", comenta con su habitual naturalidad y su repertorio de referencias.

Su mente tiene hueco para muchos recovecos y por sus chistes desfilan desde personajes como Val del Omar y Philip K. Dick hasta futbolistas del Granada CF. La música también está muy presente y, de hecho, protagonizará su próximo trabajo de La historia inventada del punk, que ya última junto al poeta Jorge B. Ortiz.

Sus tebeos van unidos a Deifontes, el pueblo sin quioscos donde le veían como al "raro" que leía todos los libros de la biblioteca. Juarma es ese tipo de mirada huidiza, sonrisa inabarcable, oreja atenta y pensamiento profundo que se puede reconocer en sus tebeos, aunque advierte para los más pacatos que "yo no soy mis chistes, no me identifico al 100% con mis personajes". Juarma no tiene nada que ver con su personaje fetiche, ese canalla de Eusebio el Clenchillas que alguna fan ya se ha llegado a tatuar, pero sí es el puro reflejo de un dibujo que aunque se mueve en un círculo muy subterráneo goza cada vez de más admiración entre el público y los profesionales.

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