En lo más jondo de la madrugada

  • El Sacromonte contará desde mañana con la peña flamenca Luis Habichuela

Flamenco con humo, tertulias hasta el alba, cante espontáneo, artistas de la ciudad soñando con proyectos con el tintineo de un guïsqui en la mano... Es la carta de presentación de la nueva peña Luis Habichuela, en pleno corazón del Sacromonte, que mañana será inaugurada por la noche y donde, por si acaso, sería conveniente proveerse de unas gafas de sol por si la salida del local se alarga más de lo razonable. El corazón y las ideas las ponen el cantaor José Luis Carmona y el crítico y promotor José Manuel Rojas. El trasfondo, Luis Habichuela, "uno de los grandes artistas al que esta ciudad le debía un homenaje", explica Carmona. "Era necesario contar en el Sacromonte con un espacio para escuchar flamenco".

La peña abrirá en principio viernes y sábados, aunque en un futuro ampliarán también a los jueves. Dos días al mes la entrada estará restringida a los socios, aunque el resto de días hará las veces de 'café de artistas' "con gente como Jota de Los Planetas, Enrique Morente o Marina Heredia". Pero sin tufillo a elitismo, "con la idea de ser acogedores". "Organizaremos cursos de cante, toque de guitarra, percusión, daremos charlas abiertas a la sociedad granadina...", explica José Manuel Rojas, quien sólo pone restricciones es un aspecto: "El local es ideal pero sólo caben unas cincuenta personas".

Actualmente está abierto el plazo para 'afiliarse' a la nueva peña. Sólo ponen como condición "ser aficionados al flamenco". Claro, eso y pagar las cuotas. "Pero el flamenco debe ser una cosa abierta a todo el mundo y este es un concepto que no queremos perder de vista", prosigue Rojas.

En la actualidad, aparte de zambras como Los Tarantos, el único local donde poder tomar un güisqui y escuchar flamenco de manera espontánea -si alguien se arranca con mayor o menor fortuna-. "Queremos dar una oportunidad a la gente joven y también educar el oído, fomentar los buenos aficionados", continúa Carmona, que reconoce también el trabajo de locales como el Eshavira o la Peña La Platería, aunque ellos pretender seguir una línea propia. Tanto que hasta José Manuel Rojas, que por apariencia más parecería un turista perdido en el Sacromonte que un cantaor, se arranca de vez en cuando con sus letras. "Es lo que pretendemos", recalca el 'cantaor en ciernes'. "Algo parecido al Eshavira, donde he visto a José Luis Carmona arrancarse a cantar y me he quedado alucinado de poder verlo en directo con mi copa y sin haber pagado un euro por la entrada".

Pero también pretenden montar un lugar para la tertulia, para escuchar discos míticos 'de pizarra' como en los bares de la década de los setenta en el Albaicín. "El concepto es que los artistas se encuentren bien y se arranquen cuando quieran", dice su socio Carmona, consciente de que el proyecto les va a costar muchas ojeras en todos los sentidos. Y es que, con todos los respetos para los teatros, una velada de flamenco en sillas de enea, llevando el compás en la mesa y con güisquito en la mano es una de esas cosas para hacer antes de morir además de plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro.

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