Una muestra analiza la figura de los piratas

  • Sevilla acoge una exposición que explica el proceso por el que los corsarios terminaron convirtiéndose en héroes

Cómo los piratas han pasado de ser personajes temidos a héroes populares en películas, libros o juegos infantiles es el hilo conductor de una exposición en el Archivo de Indias de Sevilla que hace un recorrido por la piratería relacionada con España desde el siglo XVI hasta el XIX.

Una de las comisarias de la exposición, Falia González, explicó ayer que cuando las poblaciones de la costa veían llegar a los piratas estaban "aterrorizadas", y subrayó que con el paso del tiempo se convirtieron en "figuras increíblemente populares e idealizadas".

La exposición, titulada Mare Clausum, Mare Liberum. La piratería en la América española, expone documentos no mostrados hasta la fecha, mapas, maquetas de dos galeones de más de dos metros de altura, armas y reconstrucciones en miniatura de fortificaciones, como la de Veracruz, que sigue "perfectamente" conservada en México.

La muestra hace un recorrido por el comienzo de la piratería por parte de los franceses contra las rutas comerciales de España con América y el primer asalto documentado, protagonizado por Jean Fleury, conocido por los españoles como Juan Florín, que robó los regalos que Moctezuma hacía a Hernán Cortés y que éste remitía al emperador.

También se muestran documentos de cómo más tarde los ingleses, a través de la figura del corsario, como Francis Drake, hostigaban a las expediciones españolas y las tácticas que empleó la corona española frente a este problema.

Así, se acometió un triple régimen defensivo: la creación del "sistema de flotas y galeones", la formación de escuadras de navíos que protegieran las costas, tanto en España como en América, y la fortificación de los puertos estratégicos.

Algunos de los documentos que se exhiben son mensajes cifrados para evitar que los enemigos conocieran los movimientos de los barcos españoles, lo que no siempre se logró, como le ocurrió al general Juan de Benavides Bazán, cuya flota fue la única que cayó en manos del enemigo en 1628 en Cuba.

Cinco años más tarde, el general murió en Sevilla tras ser condenado a muerte, texto que se muestra en la exposición, porque este hecho supuso un "golpe psicológico para España" y por la "improvisación y cobardía" con la que actuó contra el enemigo, según destacó la archivera.

Piet Heyn fue el que interceptó hasta nueve mensajes destinados a Benavides porque sabía español ya que vivió en El Puerto de Santa María (Cádiz), y tras ese asalto, que reportó enormes beneficios a los "accionistas" que le patrocinaban, se le construyó una estatua en Holanda y se creó una canción sobre su "magna hazaña" porque "capturó la flota de la plata".

La exposición continúa con la actividad de los bucaneros, cazadores de ganado que ocuparon el norte de la isla Española y que comerciaban con islas cercanas del Caribe, y los filibusteros, que actuaron en el siglo XVII desde Jamaica -bajo dominio inglés- y la "minúscula" Tortuga, situada frente a la actual Santo Domingo.

Numerosos textos y mapas de la exposición, que está abierta hasta mayo de 2010 y cuya entrada es gratis, abordan el "apogeo" del filibusterismo, la lucha por el imperio español en el siglo XVIII y la piratería en el XIX.

La última sección muestra carteles de películas muy populares, como Piratas del Caribe, libros del Nobel John Steinbeck o de Emilio Salgari, de poesía para niños con temática de piratas y juegos infantiles como los play mobil.

"La piratería no se ha extinguido, sencillamente ha cambiado sus motivaciones. Si bien antes los intereses geopolíticos y el dominio del comercio fueron las causas de su existencia, en la actualidad el puro beneficio económico es lo que mantiene vivos a los piratas", concluye el texto de la exposición.

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