El mundo llora a Mario Benedetti

  • Poetas como Luis García Montero o escritores como Saramago realzan su "alegría de vivir" y lamentan su pérdida

El mundo de la cultura no ha despertado aún de la conmoción por la muerte de Mario Benedetti, el pasado domingo, a los 88 años de edad. El poeta fue recordado ayer no sólo por sus virtudes literarias, sino sobre todo por las humanas, como el hombre bueno, sencillo, consecuente y alegre que fue.

Uno de los primeros en reaccionar fue Luis García Montero, quien afirmó que Mario Benedetti ha sido un poeta cuyo "mayor premio" fue "entrar en la educación sentimental de la lengua y de la gente". "Más que los premios que le otorgaron, Benedetti apreciaba el reconocimiento de sus lectores y la confesión de que él pertenecía a su educación sentimental", destacó García Montero.

Para el Premio Nacional de Poesía de 1995, "Benedetti, en su formación de profesor de Literatura, descubrió los peligros de la inercia que separaba la realidad de la poesía, un género que en el siglo XX había caído en la tentación de identificar calidad con dificultad".

La verdadera consecuencia de la revolución industrial fue para Montero, que "la sociedad despreció la poesía y los poetas reaccionaron menospreciándola, radicalizándose y convirtiendo la poesía en un género cerrado, exclusivo para ellos, que confundió calidad con hermetismo y dificultad". "Sin embargo, Benedetti tomó conciencia y trabajó una poesía cercana a la vida, sencilla pero no carente de complejidad porque nace de la reflexión", indicó García Montero.

"Como diría (Antonio) Machado, un hombre en el mejor sentido de la palabra, un hombre bueno", dijo por su lado el cantautor Joan Manuel Serrat, quien se declara "amigo" de Mario Benedetti.

Serrat, que puso música a poemas de Benedetti en el disco El sur también existe (1985), destacó desde España el inmenso legado que ha dejado el escritor de Paso de los Toros a toda América Latina: "Ideales de libertad, justicia y solidaridad".

El escritor chileno Luis Sepúlveda manifestó también su pena y anunció que se tomará un whisky a la manera en que le gustaba tomarlo al "queridísimo" autor de La tregua como homenaje.

"Me levanté de mala gana. Sólo me apetece emborracharme, pedir un whisky y decirle al camarero que me ponga el más humilde que tenga con una rodaja de limón", dijo.

Durante la presentación del Salón Internacional del Libro Iberoamericano de Gijón, Sepúlveda dijo que esta edición del certamen será un "gran homenaje" al hombre que afirmó que hay que de "defender la alegría como una barricada".

De Benedetti también habló el poeta y premio Cervantes Antonio Gamoneda, quien dijo sentirse "muy entristecido" por su muerte y lo definió como un hombre "humanamente muy necesario en el terreno del pensamiento social y en el de la honradez". De los primeros en reaccionar a la muerte de Benedetti fueron el escritor y poeta colombiano radicado en México Álvaro Mutis, y el escritor portugués José Saramago, premio Nobel de 1998.

"Latinoamérica pierde a un escritor continental, un escritor cuya obra refleja el sentir de todos los países de la región", dijo Mutis poco después de conocerse la triste noticia.

"Era un carácter humano extraordinario", enfatizó Saramago, quien destacó que "Benedetti no guardaba rencor a nadie" y siempre vivió "en positivo".

El escritor cubano Miguel Barnet se manifestó "muy dolido" por la muerte de Benedetti, de quien dijo que alcanzó lo que más anhela un escritor, "ser popular", con sus poemas "para enamorar y para la lectura íntima". En Uruguay, las reacciones por su muerte fueron numerosas y extremadamente elogiosas para alguien que consideraba que no había sido profeta en su tierra.

Para la escritora uruguaya Mercedes Vigil, el fallecimiento de Benedetti supone la pérdida de "una pluma reveladora y valiente" y deja "un vacío irrecuperable".

Hortensia Campanella, autora de la biografía Mario Benedetti. Un mito discretísimo, opinó que en este momento de tristeza hay que sentirse "contentos de que la obra de Benedetti llegó a su plenitud hace ya algún tiempo" y de que "tanta gente en el mundo puede admirarla y sentirse acompañada por sus versos y por sus palabras".

"Sin duda, es un día muy triste para los uruguayos, pero tenemos que destacar la intensidad con que vivió Mario y la obra que nos deja", señaló la ministra de Educación y Cultura de Uruguay, María Simón. El ex presidente uruguayo Julio María Sanguinetti (1985-1990 y 1995-2000) consideró que Mario Benedetti fue autor de una "literatura pura" con la que consiguió introducir como protagonista en la poesía al "hombre común".

"Benedetti marcó una etapa muy importante en la literatura en su dimensión popular, al mostrar en ella al hombre común, el de la clase media, el oficinista, de todos aquellos que no eran objeto del protagonismo literario", afirmó Sanguinetti en declaraciones a Efe.

El subsecretario del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay, Felipe Michelini, destacó que Mario Benedetti vivió "en consecuencia con sus ideas y con lealtad hacia sus amigos", y auguró que "permanecerá por siempre en el corazón de los uruguayos".

Mario Benedetti "vivió y encarnó la identidad igualitaria del Uruguay", afirmó el rector de la Universidad de la República (Udelar), Rodrigo Arocena, quien señaló que pese a ser uno de los uruguayos "con mayor proyección internacional", nunca dejó de lado su "sencillez" y su "tranquila manera de vivir".

La embajadora de España en Uruguay, Aurora Díaz-Rato, afirmó que los españoles "sintieron enormemente" la muerte del Mario Benedetti, porque les "alimentó durante años con sus poemas".

La Casa de las Américas en La Habana rendirá hoy tributo a Benedetti, en la sala Che Guevara, "con una sesión especial de escritores, intelectuales en general y amigos", dijo la embajadora cubana en Uruguay, Mariaelena Ruiz Capote.

En la otra orilla del Río de la Plata, la muerte de Benedetti también causó hondo pesar. El secretario argentino de Cultura, José Nun, definió a Benedetti como "un gran escritor, multifacético y un defensor inclaudicable de los derechos humanos y de las causas nobles".

"Benedetti fue un poeta que mantuvo una sonoridad preparada para educar a públicos esperanzados sin que cediera su trabajo sobre las ligaduras estoicas que llevan a meditar sobre la soledad, la muerte y el amor", destacó a su vez el director de la Biblioteca Nacional de Argentina, Horacio González.

Leer un poema de Mario Benedetti "es entrar en el mundo de uno mismo", dijo por su parte el actor argentino Héctor Alterio al destacar la "sencillez y la originalidad" del autor uruguayo fallecido este domingo en Montevideo.

El chino Bai Feng Sen, traductor de la obra de Mario Benedetti, afirmó: Él "me enseñó a comprender entre líneas los sentimientos de los intelectuales, sus dudas y las dificultades sociales que afrontan".

El cuerpo del poeta fue velado durante todo el día de ayer en el Palacio Legislativo de Montevideo y fue visitado por toda la clase política y cultural uruguaya, en deuda con Benedetti.

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