Tras los objetos 'perdidos' en el desierto del Sáhara

  • Un arqueólogo emprende una campaña de búsqueda de piezas fabricadas durante la colonización para crear un "museo vivo"

Un collar metálico elaborado con monedas españolas o un manuscrito en árabe sobre la convivencia pacífica en el Sáhara durante la colonización española son algunos de los objetos perdidos en el desierto africano que un arqueólogo pretende recuperar para construir un Centro de Interpretación Saharaui.

Salimi Brahim es un arqueólogo saharaui de 34 años, vecino de Granada, a quien le apasiona rescatar objetos perdidos y polvorientos para ponerlos en valor, en este caso objetos españoles fabricados en el desierto durante la época de la colonización (1884-1975), que muchos habitantes usan para adornar sus casas, desconociendo su valor.

Brahim ha tenido la oportunidad de ver esas piezas antiguas y de gran valor histórico que enlazan dos culturas, así como libros que reflejan una relación "muy positiva" entre los españoles y los saharauis, "lazos de amistad que difieren de la conflictividad que aparece en los libros de historia".

Con este objetivo, el de dar a conocer la historia del Sáhara a través de la arqueología y al margen de la política, Salimi lleva cuatro años trabajando en la elaboración de un proyecto para construir un Centro de Interpretación de la Cultura Saharaui en Granada, que sería "como un museo vivo".

El centro estaría compuesto por unas 200 piezas arqueológicas y manuscritos donados por sus propietarios, que a juicio del promotor "son personas solidarias y con un corazón abierto", por lo que no habría problemas para que lo cediesen de manera altruista.

Salimi sería el primero en donar un fondo de 60 libros para construir una biblioteca, a la que se uniría salas de exposiciones temporales o permanentes, áreas de descanso con jardines botánicos, depósitos para estudiar las piezas arqueológicas y zonas de trabajo para los investigadores y estudiantes.

"Los niños podrían aprender historia y arqueología a través del contacto directo con piezas, carteles explicativos, películas y actividades didácticas organizadas por un equipo de animadores socioculturales", según el arqueólogo, quien también cree que se lograría "romper con la imagen negra de África" e informar sobre las "redes sociales entre las personas".

La idea de trabajar con los más pequeños ya la puso en práctica en un museo de Marruecos, donde contaban con los dibujos de los niños, sobre los objetos que recordaban tras su visita, para organizar una exposición con ellos. Además de trabajar en Marruecos, hizo sus prácticas como museólogo en centros de Francia y Alemania, así como en el museo de la Alhambra y la Casa de los Tiros en Granada.

Brahim lo tiene casi todo planeado, la política de comunicación, el programa museístico con distintos tipos de colecciones, como sería la división funcional del espacio por áreas (una para el público y otra para los bienes culturales) y la ubicación del museo: una casa deshabitada, un edifico público o uno nuevo.

Sin embargo, se enfrenta con problemas de financiación, debido a "la burocracia, tanto en España como en Marruecos"; en este último país incluso tuvo problemas para obtener fondos y comprar papeles y colores para que los niños dibujaran.

También considera que la Administración española otorga más financiación a aquellos proyectos que puedan frenar la llegada de inmigrantes desde Marruecos, en lugar de otros que "buscan recuperar la memoria histórica con el sur". En todo caso, el arqueólogo reconoce que se trata de un proyecto utópico aunque no imposible, por lo que seguirá poniendo su empeño para levantar ese "museo vivo" que permita dar una visión positiva del desierto, de su gente y de la vida.

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