El país de las maravillas infantiles

  • Numerosas familias encuentran en Juveándalus el espacio perfecto para los niños en Navidad

Si los niños pudieran elegir un lugar donde pasar las horas muertas eligirían Juveándalus. El recinto de Fermasa se transforma en Navidad y se convierte en el paraíso para los más pequeños de la casa. Columpios, juegos, golosinas, actividades culturales, teatros, música y diversión se concentran en los diferentes pabellones del recinto, simplemente, para hacer felices a los niños. Un objetivo que se cumple con creces y que está al alcance de todos hasta el próximo 30 de diciembre.

Lejos de perder afluencia, Juveándalus después de doce ediciones sigue siendo un revulsivo familiar durante estas fiestas. Tan sólo el día de su apertura recibió 4.000 visitas y se prevé que hasta el día 30 de diciembre se superen las 100.000. La clave del éxito de la Infancia y la Juventud radica en su evolución. Juveándalus ha aprendido a adaptarse a los tiempos y a las nuevas formas de diversión integrando en las actividades conceptos tan importantes como el de igualdad, concienciación ambiental, cultura o solidaridad. Así, no es extraño encontrarse en Fermasa un pequeño supermercado donde los niños aprenden a hacer una compra sana y económica, como explica la monitora Laura Santiago. O una silla de dentista donde alumnos de la Facultad de Odontología realizan revisiones a los niños, para alegría de los padres. "Es una forma de acabar con el miedo que tienen los pequeños a los dentistas", explica, Alejandra Urréjola. La consulta especial de Juveándalus está plagada de dibujos, globos y música donde los prematuros pacientes se encuentran a sus anchas. Para las monitoras integrar este tipo de estands en ferias infantiles tiene una gran importancia "ya que nos estamos dando cuenta de que el estado bucal de los pequeños no es perfecto y con una simple revisión pueden prevenirse males futuros... sobre todo, teniendo en cuenta que este servicio ahora es gratuito", subrayan.

Pero además de concienciarse de la salud dental y del consumo razonable, los niños también pueden hacerse una idea de cómo es la vida de las personas con algún tipo de discapacidad. Precisamente, una de los actividades que más aceptación está teniendo este año es la dedicada a las personas con deficiencia visual. Con un antifaz y un bastón los niños tienen que hacer un recorrido con obstáculos sin sufrir percance alguno, algo que reconocen es más difícil de lo que podían imaginar. La renovación de actividades contenta no sólo a niños sino también a los padres. "Es perfecto que además de jugar aprendan los planetas, descubran la arqueología o agilicen la mente a través de un tablero de ajedrez", comentan los padres.

Para ellos la feria también supone un respiro. Y es que las vacaciones de Navidad se hacen muy largas para los padres de familia que no dejan de trabajar durante estos días y tienen que hacerse cargo de los niños. "Es una buena alternativa a las consolas y al que se queden en casa todo el día. Mis hijos ya han venido dos veces, una con sus amigos y otra con nosotros y, la verdad es que no se cansan", comenta una madre.

Pero en Juveándalus no sólo se ven padres, también se ve a muchos abuelos y abuelas que, durante las vacaciones, toman el relevo de los cabezas de familia. Ese es el caso de Elisa Barros que, cargada con globos de colores y dibujos, disfrutaba ayer de una intensa jornada junto a sus dos nietos. "¡Cuando vengo a estos sitios se lo pasan bien ellos y me lo paso bien yo!", decía. Y no mentía, quizás en un amago de volver a su infancia Elisa se pintó dos flores en sus mejillas y disfrutó de las actividades como una niña más.

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