"La palabra moro no era un término despectivo", dice Rodríguez Molina

  • El historiador presenta 'La vida de moros y cristianos', un libro que analiza las relaciones entre el Reino de Granada y Castilla

"La palabra moro no es un término despectivo. Los mismos granadinos, en sus documentos, se llamaban a sí mismos de esta manera". Es una de las conclusiones de La vida de moros y cristianos (Alcalá Editorial), de José Rodríguez Molina.

La investigación presentada ayer en la Feria del Libro trata de la vida de moros y cristianos en tiempos del Reino de Granada, cuando Castilla ya había conquistado el Valle del Guadalquivir, entre el siglo XIII y XV. "Siempre se nos ha dicho que había mucha conflictividad, que estaban siempre peleándose, que las espadas se desenvainaban cada dos por tres... Pero con documentación de archivos municipales de pueblos de frontera, desde Cartagena a Cádiz, se demuestra que tanto política, social y económicamente, la frontera no fue un lugar de confrontación de moros y cristianos, sino todo lo contrario", sostiene el escritor.

En su opinión, "fue una franja permeable, con muchas relaciones sociales, muchos pactos". El Reino de Granada era vasallo de Castilla, se había sometido a su vasallaje, lo que implicaba que tenía que ayudarle cuando fuera a la guerra, tenía que ir a las Cortes y estar allí presente asesorando a su señor de Castila. "De hecho hay muchos documentos donde el rey otorga privilegios y a continuación aparece firmando el rey de Granada", dice Rodríguez Molina.

Económicamente también hubo relaciones, "sobre todo a través del puerto de Alcalá la Real, el más importante de esas fechas, como la aduana fundamental de la autovía de entonces". Había un comercio muy intenso, caravanas de Granada llevando azúcar, miel y seda al Valle del Guadalquivir y a la inversa. También socialmente había "buen rollo", hasta el punto de que "los musulmanes arrendaban los pastos a los ganaderos castellanos, a los que guardaban el ganado".

Pero no todo era color de rosa. Había enfrentamientos, "pero el tiempo de paz y relaciones ocupaba el noventa por ciento del tiempo". En cuanto a la cultura, moros y cristianos celebraban juntos las Fiestas de San Juan o las procesiones del Corpus, "donde las bandas que cantaban en la procesión eran moriscas". "Es algo que está totalmente comprobado, el árabe y el castellano eran lenguas conocidas en ambos lados", explica el investigador, quien analiza también las batallas de la época, caso de la que se produjo en Peligros en 1431. "Esa batalla fue para quitar a un rey desobediente y poner a otro vasallo que tenían en la Corte", concluye Rodríguez Molina.

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