Los secretos del FEX

  • El taller de fotografía de los Cursos Manuel de Falla descubre los detalles, los escenarios y los gestos del público que ofrecen otra visión de los espectáculos

Ahora que el FEX ofrece como nunca la posibilidad de descubrir a una ciudad en plena ebullición, diez alumnos del taller de fotografía Música, danza y ciudad se dedicarán a sonsacarle sus secretos a través del objetivo de una cámara. Su interés no es fotografiar lo que ocurre, sino inmortalizar el detalle más emocionante, el más imprevisible o pasional. Más allá del retrato a un bailarín, la belleza en sus imágenes radica en detalles como la tensión en las manos de ese bailarín mientras baila.

Paralelamente al inicio de esta edición del taller de los Cursos Internacionales Manuel de Falla, la sala Zaida de Caja Rural inauguró ayer una exposición donde se pueden ver los trabajos del pasado año. Espacio Festival acoge cerca de 200 fotografías, treinta de ellas en formato papel y el resto a través de proyecciones que, divididas en cinco bloques, repasan brevemente los mejores momentos del último FEX: el público, los pequeños detalles, una forma distinta de ver la realidad, los retratos y los escenarios ciudadanos. Se suma, además, otra parte que es un homenaje a los alumnos participantes, donde se les ve haciendo su trabajo. Participaron Dulce González, Francisco Javier Leal, María Victoria Macías, James McCormack, Teresa Montellano, Francisco Muñoz, Darío Ranocchiari, Patricia Rivero, Esther Sánchez y Víctor Trejo.

Francisco José Sánchez Montalbán, que dirige el curso junto a Francisco Fernández y Rafael Peralbo, explica que hay tantos y tan variados espectáculos que los alumnos tienen la oportunidad de encontrarse con multitud de "experiencias diferentes que les ayuda muchísimo a experimentar y buscar cosas nuevas".

Aunque es imposible que asistan a todos, la mezcla es tan rica que en escenarios tan privilegiados como la Plaza de las Pasiegas o la Huerta de San Vicente tienen la oportunidad de registrar con su cámara eventos musicales, teatrales, de danza y literarios asistiendo como testigos privilegiados no sólo al espectáculo en sí, sino también a momentos previos como los ensayos o los instantes en que el público va llegando. De hecho, el público "es parte fundamental de esta exposición proyectándose como un elemento icónico, definitorio y determinante del paisaje de los conciertos y las acciones fotografiadas".

Una de las claves del taller es que no se trata de hacer un trabajo de documentación. Sánchez Montalbán explica que el festival ya cuenta con muy buenos fotógrafos que se dedican a documentar cada una de las actuaciones "y sacan los típicos planos generales o los retratos. Nosotros utilizamos aquello que está pasando para crear a través de la fotografía una mirada especial a los espectáculos que inundan estos días la ciudad de creatividad y emoción". Sus cámaras se fijan en mostrar las "sombras y las luces, los gestos de la gente que mira". Todo lo que genera: "Más que observar el evento en concreto hay que mirar alrededor porque es donde surgen los momentos fotográficos más interesantes". El profesor se queda con detalles como un ojo que aparece detrás de una partitura, un micrófono a contraluz frente a unas sillas vacías, el gesto de un lector de coro en tensión... "Duran sólo milésimas de segundos" pero son capaces de trasmitir toda la emoción del espectáculo. Sánchez Montalbán explica en el catálogo de la exposición que la visión personal "del fotógrafo, esa otra forma de mirar sobre la realidad, hace que veamos de otra manera y sintamos de otra forma los espectáculos; estos fotógrafos hacen que a través de sus imágenes sintamos y pensemos en sensaciones y emociones emanadas directamente de la música, la ciudad y sus gentes".

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