La sensualidad como reclamo

  • El Centro Cultural Gran Capitán acoge una selección de obras de Jules Chéret, considerado el padre del cartel publicitario, de la colección privada de Valentine Dethomas, esposa de Zuloaga

Desde que inició su andadura histórica, la publicidad refleja y a la vez conforma los deseos de la sociedad en cada época. Y el cartel publicitario, además de ese atractivo demográfico y sociológico, tienen un innegable valor artístico. La exposición Las maravillas de la Belle Époque reúne ahora en el Centro de Gran Capitán las obras más icónicas de uno de los maestros del género, el francés Jules Chéret. La muestra con la que inicia su temporada la renovada sala supone casi la mitad de la valiosa colección que consiguiera atesorar en vida Valentine Dethomas, esposa del pintor Ignacio Zuloaga, y que es hoy propiedad de sus herederos. La selección de piezas de distinto formato destaca por su estilo sensual, exponente de la modernidad, y porque comprende varias series completas de las que componen la colección.

La exposición exhibe en total 37 carteles originales del pintor y litógrafo francés, que dominó como nadie el arte del cartel. Además, brinda la oportunidad de contemplar las maravillas de una época, la segunda mitad del siglo XIX, coincidente con la revolución industrial y con un mundo, el del arte, que mira a París como ciudad sensual, vanguardista y moderna.

El comisario de la misma, Carlos Alonso, recordó ayer que Chéret logró distinguirse como consumado acuarelista y medir sus composiciones con otro gran maestro, Toulouse Lautrec. La técnica de realización de estos carteles es dibujo coloreado con acuarela y la impresión es de tricomía, o lo que es lo mismo, una litografía de tres piezas.

Chéret revolucionó el mundo de la comunicación visual y de la publicidad en los sectores del teatro, del cabaret y de la ópera en el París de la Belle Époque. Además de por su dinamismo y el cromatismo, los carteles publicitarios también muestran a una mujer muy seductora. Es necesario recordar que el artista, que realizó casi 1.000 carteles, será recordado por el perfil de una joven y hermosa muchacha siempre en movimiento bautizada más tarde como Chérette.

La maestría de Chéret radica en la capacidad de transformar el mensaje publicitario en objeto artístico, transcendiendo el valor de lo anunciado. Por eso, rápidamente, estos carteles, anunciadores de productos y espectáculos -como los del aceite que iluminara las calles de la capital gala y los números del famoso Folie Bergèr- se adueñaran de las tapias de París, actuando de improvisados museos al aire libre y a la vista de todo el pueblo.

La libertad creativa y la adaptación a un nuevo público convirtieron sus obras en "auténticos cuadros impresos en papel", tal y como afirmó ayer la edil de Cultura, María de Leyva, durante la presentación de la muestra. En el acto participaron también María Rosa Suárez de Zuloaga, nieta del pintor, y su biznieto, Eduardo Suárez de Zuloaga, quien recordó que "muchos parisinos de la época quedaron hechizados por los encantos femeninos de las protagonistas de los carteles de Chéret, mujeres que desafiaban la lluvia y el sol para alegrar la vista a los transeúntes ".

Las obras expuestas han salido de la Fundación Zuloaga, situada en la localidad segoviana de Pedraza de la Sierra, hacia Granada gracias al "cariño y admiración" que los descendientes del artista "tienen a esta tierra", según subrayó De Leyva.

El objetivo de los herederos es destacar también el papel de Valentine Dethomas, una mujer excepcional con buen gusto y talento, una coleccionista siempre a la vanguardia en materia de la evolución tanto de las artes como de las técnicas, pero también un símbolo de la relación franco-española. "Valentin Dethomas fue una mujer de buena familia francesa que cruzó su vida con el gran Zuloaga, con quien se casó en 1899. Vivió el ambiente cultural del último tercio del XIX desde dentro con la amistad de artistas como Manet, Chéret o la labor de su hermano, Maxime Dethomas", explicó Leyva.

El Centro Cultural muestra por tanto una parte de las colecciones que logró atesorar, un homenaje al saber hacer de algunas profesiones y que ilustran su compromiso tanto con las artes ancestrales (cristalería, papelería o imprenta) como con las artes más innovadoras. En este sentido, esta excepcional colección de carteles de Chéret demuestra tanto la agudeza de su mirada artística como su espíritu de vanguardia ya que permitió que la sociedad entrara en la cultura de la imagen a través de la proliferación increíble del cartel publicitario. En total, gracias a la amistad que les unía, Dethomas reunió 110 obras del millar que realizó el artista francés.

Tras exhibir la colección completa hace sólo unos meses en el Instituto Francés de Madrid, los carteles se muestran ahora por segunda vez en España mientras se ultima su viaje a París y Bruselas. "Hemos vivido un gran momento de Belle Époque y de cartelismo y nos hace mucha ilusión poder traer la muestra aquí", dijo el comisario.

Ségolène Le Men, la gran especialista de Jules Chéret, participó en la redacción del catálogo de la exposición madrileña, que se reeditará para la muestra granadina.

Las maravillas de la Belle Époque permanecerá abierta hasta el 1 de abril de 17:00 a 21:30 horas, de martes a sábados, y de 10:00 a 14:00 horas, domingos y festivos. La sala cerrará los días 17, 18, 24, 25 y 28 de febrero.

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