"He tenido la suerte de encontrar musas que me han dado buenas canciones"

  • Quique González presenta esta noche en directo en la sala El Tren todo el rock que cabe dentro de 'Daiquiri Blues', un disco donde comparten acordes el infierno y el paraíso y la esencia musical

Se fue hasta Nashville buscando que la magia de los grandes maestros se colase entre sus canciones y allí, además de una ciudad que se despierta cada mañana para la música, se encontró con que las musas habían vuelto a estar de su lado. Daiquiri blues, el octavo álbum de Quique González, propone un viaje de ida y vuelta por los sonidos "más placenteros" y "más nostálgicos" de la música; un viaje por las auténticas entrañas del rock de un cantautor que por fin ha descubierto su lado más romántico.

-La de esta noche será la segunda parada de su gira. ¿Cómo está viviendo estos momentos en los que todo empieza de nuevo?

-Tengo muchas ganas de empezar todo. Salir de gira es la celebración de haber estado dos años currando, haciendo las canciones y grabando el disco, así que la gira es el colofón de todo. Una vez que empiezas a tocar es la satisfacción por compartir las canciones con la gente, y eso es una de las cosas más agradecidas que tiene dedicarse a la música. Estos días se viven con una mezcla de nerviosismo y de ilusión por que empiece todo y poder hacer lo que más me gusta, que es tocar con mi banda y ver cómo responde la gente.

-¿Serán tantísimos conciertos como los de su anterior 'Avería y redención #7'?

-La idea que tengo es que esta gira llegue por lo menos hasta final del año que viene, aunque luego nunca se sabe... Los puntos fuertes de esta gira son las canciones; lo más importante para mí y lo que da sentido a todo lo que pasa a mi alrededor son las canciones, sin ellas no hay nada. Los temas de este disco compondrán la mitad, más o menos, del repertorio del concierto, y la otra mitad será para temas de los otros siete discos.

-Con más de diez años de carrera y ocho discos en la calle, ¿sigue dando algo de inquietud la reacción del público cada vez que presenta un nuevo trabajo?

-Yo estoy seguro de lo que he hecho, siempre lo intento estar. Al principio supongo que te importa más lo que opina la gente y cómo lo recibe, pero nunca he escrito pensando en la gente, en si iba a gustarle a los demás o no. Siempre he creído que, si me gustaba a mí y yo estaba orgulloso, habría más posibilidades de que le gustase a los otros. Pero en este oficio uno vale lo que vale su último disco, de poco importa lo que hayas hecho antes. Por mucha trayectoria que tengas a tus espaldas, sacar un nuevo disco siempre se vive con expectación y nerviosismo... He estado ocupado con él durante los dos últimos años y me he dejado mucho en cada una de las canciones, así que cierta inquietud por ver si a los demás les gustará lo que he hecho sí que hay. Al final lo que pasa es que descubres que no puedes gustarle a todo el mundo, y tampoco creo que sería bueno gustarle a todo el mundo.

-¿Por qué se fue a Nashville a grabar? ¿Qué le dieron allí?

-Se juntaron varias cosas. Me ofrecieron la posibilidad de ir hasta Nashville porque Brad Jones, que es el productor del disco, tenía un estudio allí, así que tampoco había muchas más opciones... Era uno de mis productores favoritos, ahora ya es mi favorito, y es un tipo con quien me he entendido muy bien, he aprendido muchas cosas de él y hemos conectado a la perfección. Además, lo bueno es que se dio la posibilidad de grabarlo con músicos fantásticos de Nashville, con leyendas como Al Perkins que han grabado para muchos de mis ídolos, además del hecho de estar en un lugar conocido en Estados Unidos como la ciudad de la música, con un rollo muy mítico. La verdad es que ha sido una experiencia maravillosa para mí. En un principio teníamos 28 días para grabar el disco, pero al final las cosas fueron tan rodadas que hasta nos sobraron cinco.

-Y una vez que ya tiene su disco requetescuchado, ¿qué es de lo que se ha quedado más satisfecho?

-Creo que del resultado final general. He tenido la suerte de encontrar buenas musas que me han dado buenas canciones, y he tenido la suerte de poder contar con músicos que han puesto su magia y su talento al servicio de mis canciones. El resultado final es que estoy enamorado de este disco y espero volver a repetir la experiencia. Me quedo con todo el camino de estos dos años, sin obviar nada.

-En su disco habla de daiquiri y de blues como dos realidades contrapuestas, como el bien y el mal…

-El daiquiri para mí simbolizaría el paraíso, la felicidad; y el blues es prácticamente todo lo contrario, es algo más oscuro. Tomarse un daiquiri blues me remite a una especie de melancolía placentera. Creo que este disco es un poco así, con un trasfondo placentero muy intenso pero con cierta nostalgia y hasta un poco destructivo que simboliza lo que son las canciones de este disco.

-Lo que sí que tiene este disco es mucho romanticismo, posiblemente más que ningún otro…

-La verdad es que sí, me ha quedado un disco bastante romántico… Imagino que son momentos…

-¿Para escribir una buena canción romántica no se puede tener vergüenza?

-Bueno, al menos te tienes que atrever a escribir sobre lo que no te atreves a decir en tu vida real.

-¿Ha invitado a Lapido al concierto de esta noche?

-Pues sí, claro, siempre que voy a tocar a Granada lo invito porque lo admiro muchísimo, como todo el mundo sabe y porque creo que si no el mejor, para mí sí que es uno de los mejores letristas que ha habido en España nunca.

-¿Y a subir en el escenario lo invitaría?

-Por supuesto, ya hemos compartido escenario un par de veces y yo estaría encantado. A mí me da un poco de vergüenza pedírselo porque siempre es comprometer a alguien, pero él sabe que tiene un sitio ahí arriba cuando quiera, para mí es un honor si se quiere subir a tocar conmigo cualquier canción, es un maestro para todos los que escribimos canciones.

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