Sara baras. Bailaora

"Aunque tengas toda la técnica del mundo, si no lo sientes no es flamenco"

  • La coreógrafa presenta el 13 de abril en el Palacio de Congresos 'Sombras' dentro del marco del Festival Granada Experience

  • La farruca es el hilo conductor del montaje

Sara Baras en un instante de la representación de 'Sombras'. Sara Baras en un instante de la representación de 'Sombras'.

Sara Baras en un instante de la representación de 'Sombras'. / G. h.

Sara Baras regresará a Granada el próximo 13 abril con Sombras, El espectáculo, que presentará en el Palacio de Congresos de Granada dentro del Festival Granada Experience, es un montaje en el que intenta ser "flamenca desde dentro". Con esta obra que tiene la farruca como hilo conductor celebra el vigésimo aniversario del Ballet Flamenco que lleva su nombre.

La bailaora explica que ha elegido la farruca porque es el baile que la ha acompañado durante su trayectoria. "Es el palo que más me gusta, con mucho riesgo y muy profundo" confiesa.

"Hace 20 años fue la primera vez que bailé por farruca, cuando sólo la interpretaban los hombres, y se ha convertido en mi sombra porque siempre me acompaña", recuerda Baras, quien reconoce que le ha marcado mucho. "Te lleva a buscar la profundidad, a no disfrazarte. Tiene el riesgo de estar sola, sin adornos, en un escenario", apunta sobre la importancia de este baile. Pero en estas dos décadas, su visión de la farruca "ha viajado también en el tiempo": "La he fusionado con otros estilos y otras músicas más contemporáneas, pero siempre con un corazón flamenco".

En ese sentido, Sombras conjuga coreografías tradicionales y modernas, más los recursos técnicos con escenografía del garabatista malagueño Andrés Mérida, que aportan color, texturas y una nueva distribución del espacio escénico, complementado con luces y vestuario concebidos al servicio del espectáculo.

La dirección escénica y coreografía corren a cargo de la propia Sara Baras, que una vez más cuenta con la participación estelar del bailarín José Serrano, coreógrafo de sus intervenciones y artista invitado de prestigio y trayectoria internacionalmente reconocida.

La música se nutre de ritmos flamencos y de cadencias de otras culturas y está creada por Keko Baldomero, guitarrista gaditano que también es el director musical de su compañía, y que cuenta con las colaboraciones especiales del saxofonista Tim Ries y del conocido Ara Malikian.

La bailaora es consciente de la importancia del trabajo en equipo. "En un espectáculo, como en una buena comida, todo es importante, desde el mantel al postre. Son muchas las cosas que lo convierten en algo redondo: no es más importante un número que otro sino que uno le da el paso al otro. Eso es fundamental cuando intentas hacer una obra completa, con sentido y con un guión".

Y para que todo fluya hacia ese objetivo, dos cosas son imprescindibles. "Tienes que saber el mensajes que quieres dar y, aunque tengas toda la técnica del mundo, si no lo sientes, no es flamenco.

"El flamenco tiene un abanico de posibilidades, colores, tiempos... es muy amplio, de una riqueza bestial, y podemos sentir desde la pena más profunda a la alegría más grande", reflexiona la artista gaditana, quien cree que esta manifestación cultural "tiene una libertad casi obligada".

Ella personalmente se siente más cómoda con sus coreografías "pero hay tiempo para todo" y fundirse con las de otros artistas le sirve para refrescarse. "Tu lenguaje se vuelve más grande cuando tienes la oportunidad de compartirlo con otros. Aunque no olvides quien eres, todo lo que está a tu alrededor te ayuda a tener más vocabulario".

A pesar de eso, Baras celebra ya dos décadas centrada en su propia compañía privada, un tiempo en el que nunca ha sentido en el mundo del espectáculo problemas por ser mujer. Cuenta que tuvo la suerte de pertenecer a una generación de compañeros que han valorado su trabajo con independencia de su sexo. "Creo que tuve la suerte de aparecer en un momento en que el público pedía mujeres, pero sí tengo compañeras que han podido sufrir algún tipo de discriminación", explica la artista.

Sobre la exclusividad masculina de la farruca, cuenta que "era un baile masculino porque sólo la interpretaban los hombres". "El pantalón si lo habían utilizado otras bailaoras, como Carmen Amaya, pero no hacían farrucas. Yo la afronté con mucho respeto, porque me ilusionaba mucho, pero no pensé que fuese algo que me iba a marcar tanto en mi vida profesional".

Sobre esa diferenciación por sexos, explica que no había muchos palos que fuesen de hombre o de mujer. "Lo que sí había era una serie de cosas que la mujer no hacía o el hombre tampoco, porque el estilo de una alegría interpretada por un bailaor no tenía nada que ver con la manera de hacerlo una mujer. Por ejemplo, ellas usaban más los brazos y la cadera, y no utilizaba tanto el zapateo. Pero todo eso desapareció hace mucho tiempo".

A todo ello han contribuido muchas bailaoras como su propia madre, Concha Baras, que ha sido su principal maestra. Gracias a mujeres "de antes y de ahora" que han resultado "tan fuertes, tan valientes y tan luchadoras" se han logrado muchos hitos pero, incluso ella -que asegura que se siente hasta más femenina interpretando una farruca- reconoce que hay cosas que nunca ha hecho, como bailarla con vestido de flamenca. "Lo he hecho con diferentes estilos de pantalón. Incluso con pantalón normal y una camisa, como lo hacía el maestro Antonio Gades. Algo muy sobrio y muy elegante". Lo que sí existen son muchos hombres bailando con falda, algo que a la bailadora de le parece perfecto. "Todo lo que tiene sentido y está hecho con respeto es bonito".

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