Los zombis del cine que intentaron matar... de risa

  • El estreno del filme cubano sobre los muertes vivientes retoma un tema que nació con la película de George A. Romero

Están putrefactos, resucitaron y quieren devorar nuestros cerebros. Sin embargo, también buscan hacernos reír. Son los zombis del filme cubano Juan de los muertos, cuyo estreno recuerda que los muertos vivientes también son divertidos en filmes como Re-animator,¿Estamos muertos o qué? o Zombieland.

Con la excusa de una plaga que convierte a la gente en zombi, el filme dirigido por Alejandro Brugués satiriza al actual régimen cubano, con unas autoridades que, en un absurdo intento por ocultar la verdad, describen a los infectados como disidentes pagados por los Estados Unidos. Pero Juan de los muertos no es, ni mucho menos, la primera película que ha explotado la vertiente cómica de estos cadáveres reanimados.

Desde que George A. Romero planteara en 1968 una resurrección de los muertos a escala global con su clásico La noche de los muertos vivientes y diera origen a todo un subgénero, son muchos los directores que han dado un giro humorístico a esta premisa.

El ejemplo más destacable sería El regreso de los muertos vivientes (1985) de Dan O'Bannon -guionista de Alien (1979)-, cuya perspectiva cómica, lejos de ridiculizar el subgénero, lo enriqueció con la exploración de nuevos caminos.

Entre otras cosas, fue el primer filme donde se afirmó que los zombis se alimentaban de cerebros, idea que posteriormente se asentaría en la cultura popular.

Al filme de O'Bannon le siguieron hasta cuatro secuelas, con una segunda parte titulada La divertida noche de los muertos vivientes (1988), donde un memorable James Karen (Poltergeist), que también intervino en la primera entrega, no para de gimotear durante todo el metraje.

En los años 80, otros largometrajes estadounidenses como Re-animator (1985), El terror llama a su puerta (1986) o ¿Estamos muertos o qué? (1988) se rieron con y de los zombis, hasta que el neozelandés Peter Jackson llevó el cachondeo al límite en Tu madre se ha comido a mi perro (1992).

Otro gran referente es la británica Zombies Party (2004), donde se cuestionan los convencionalismos del subgénero a través de distintos gags, y que catapultó las carreras de los cómicos Simon Pegg y Nick Frost.

También con propósitos humorísticos, en los últimos años se han estrenado la noruega Zombis nazis (2009), la estadounidense y muy taquillera Zombieland (2009), o Planet Terror (2007), en la que Robert Rodríguez homenajeó a las cintas de zombies de bajo presupuesto de los años 70 y 80.

Y es precisamente en el cine más modesto donde se ha prodigado esta unión entre humor y muertos reanimados, como la producción de la Troma estadounidense Los zombies Paletos (1989) o la saga argentina Plaga Zombie (1997).

Y es que cada año se editan decenas de películas directas a DVD de nombres tan delirantes como Night of the chicken dead (2006) o Zombie Strippers! (2008), ambas con las estrellas porno Ron Jeremy y Jenna Jameson respectivamente, abandonando su género habitual.

Sin embargo, para hacer reír no es necesario proponérselo. Que se lo digan al director Uwe Boll, que con su fallida House of the dead (2003) generó carcajadas por todo el mundo por su nula calidad y, consciente de ello, editó una versión especial en DVD, llamada Funny version.

En esta misma liga juegan otras comedias involuntarias de culto, como las italianas Las noches del terror (1981), Zombi 3 (1988) -parcialmente dirigida por Lucio Fulci- o la coproducción italoespañola La invasión de los zombies atómicos (1980). Asimismo, y Juan de los muertos lo vuelve a recordar, las cintas de zombis suelen encerrar cierto subtexto político más o menos evidente.

El humor con zombies no es excepción, y ahí están los chistes con políticos de la saga iniciada por O'Bannon, el presidente pusilánime del musical Song of the dead (2005) o los soldados muertos en Irak que regresan a EEUU para votar en las elecciones en Homecoming (2005) de Joe Dante.

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