Los agricultores prevén más robos de chirimoyas por culpa de la crisis

  • La campaña, que comienza en 15 días, espera llegar a los 40.000 kilos de frutos · Las sustracciones dañan la publicidad del producto porque se comercializa "estando duro"

Cuando aún no se ha iniciado la campaña de recolección de la chirimoya, ya se están produciendo los primeros robos. La denuncia que inaugura el que las fuerzas de seguridad temen que sea "un año aún peor en sustracciones que el pasado, debido a la situación de crisis económica", se produjo ayer, sobre las 11 de la mañana, por parte de un agricultor, que se había encontrado varios montones de este fruto tirados por el suelo y había comprobado que habían sido arrancados de los árboles. El propietario afirma que le sustrajeron de su finca situada en Lobres unos 500 kilos de producto, según reza en la denuncia presentada ante la Guardia Civil. Según el precio de mercado en estos momentos de este producto subtropical, valorado en unos 2 euros el kilo, la pérdida podría representar unos 2.000 euros. Afortunadamente, no ha habido que lamentar más daños materiales ni personales.

El presidente del Consejo Regulador de la Chirimoya de la Costa Tropical, Antonio Sánchez, relató a Granada Hoy cómo se dirigieron a la Policía Local de Salobreña para denunciar que "casualmente" se encontraba un puesto de venta ambulante en la N-340, a unos metros de la salida del Hotel Salobreña. La Policía, según Sánchez, le remitió a la Guardia Civil por entender que no tenían competencia en esta materia, a lo que esta última respondió de la misma forma. Sin embargo, la Policía Municipal salobreñera admitió posteriormente que sí les correspondía a ellos la vigilancia de esta actividad, al tratarse de venta ambulante. "Lo que sí puedo asegurar es que aquella furgoneta permaneció allí", comenta Sánchez.

Uno de los inconveniente con los que se han topado otros años es que los dueños de los frutos hurtados tienen la sospecha de que en los puestos de venta ambulante de la carretera se venden productos robados, sin embargo, los amigos de lo ajeno suelen acudir a argucias como la de presentar una factura de compra de alguna alhóndiga y justificar con ella el resto de mercancía.

A una campaña con muy buenas expectativas en producción, ya que esperan llegar a los 40.000 kilos, les vuelve a salir la china en el zapato de los robos que mientras que hace unos años representaban un porcentaje simbólico, en los últimos tiempos se han hecho más numerosos y, sobre todo, más significativos, ya que se extraen miles y miles de kilos de producto. Incluso el año pasado se llegó a descubrir por parte de la Guardia Civil una red organizada de sustracción de este producto.

Antonio Sánchez pide una reunión con el subdelegado del Gobierno, Antonio Cruz, para que no se acometa una actuación conjunta de todas las fuerzas de seguridad de la Costa, ya que existen plantaciones en toda la comarca, que comenzarán su campaña en apenas dos semanas. También reclama que se ponga ya en marcha el número de teléfono que se propuso el año pasado exclusivo para denuncias de robos en el campo, para que el agricultor no pierda tiempo y fomentar el incremento de las mismas, ya que en muchos casos no se denuncia por desconfianza o temor.

Otro de los problemas de que los robos se produzcan cuando faltan 15 días para iniciar la recolección de la chirimoya es que "está dura como una cebolla" -dice Sánchez- por lo que su sabor es horrible "y son vendidas a los turistas, y nos hacen mucho daño al proporcionar mala publicidad a una fruta que cuando está madura es exquisita".

El presidente del Consejo Regulador recomienda a los consumidores que sean cautos a la hora de adquirir unos productos que cuando se comercializan conforme a los requisitos legales respetan todas las normas de trazabilidad y su seguridad está garantizada.

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