Dos ausencias y treinta lecciones

  • La semana comenzó con inestabilidad que ya el Miércoles Santo se disipó.

Cada año es distinto y de cada uno se aprende. La Semana Santa de 2016 ha sido casi plena ya que ha habido dos ausencias, la de las hermandades de la Borriquilla y las Maravillas, afectadas por el tiempo inestable del Domingo de Ramos. Salvo este vacío, el resto de hermandades han podido salir dando treinta lecciones a los cofrades, orgullosos del ejemplo y la evolución que están viviendo los cortejos. Aunque siempre se puede mejorar y hay que seguir haciéndolo para seguir avanzando.

La primera mitad de la semana el tiempo fue protagonista teniendo más pendientes a los cofrades del cielo que de lo que se veía en la tierra. El Domingo de Ramos las hermandades de la Borriquilla y las Maravillas tuvieron que quedarse en sus templos por la lluvia que caía en ese momento. Aunque luego mejoró y permitió que Despojado, Cena y Cautivo protagonizaran el estreno de la Semana Santa. Aunque hubo un desajuste horario con la cofradía del Cautivo que afectó al Despojado. El Lunes Santo también las nubes amenazaron pero las cofradías desafiaron al tiempo y vencieron. Trabajo, Dolores, Rescate, Huerto y San Agustín pudieron completar sus salidas. El Martes Santo también desafiaron Lanzada, Vía Crucis, Humildad y Esperanza. Una lluvia débil las sorprendió y la Lanzada decidió quedarse en Catedral. El resto siguió sin problema.

El Miércoles ya llegó la tranquilidad y Gitanos, Penas, Rosario, Nazareno y Estudiantes (que estrenó su palio) protagonizaron el primero de los días grandes. El Jueves Santo llegó la multitud a las calles con Aurora, Estrella, Concha, Redención y Silencio. El Viernes, con jornada primaveral, se lució con Soledad, Sepulcro, Ferroviarios, Escolapios y Favores. El Sábado la Alhambra reinó en Granada y el Domingo se cerró la semana con los resucitados.

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