Bulger, el gánster capturado por la devoción de su novia por la estética

  • El FBI buscaba desde hace 16 años a este criminal que inspiró a Scorsese para su película 'Infiltrados' y a cuya pareja le encantan los salones de belleza y la cirugía plástica.

Como si de un guión de película se tratase, la devoción por la belleza y la cirugía estética de Catherine Greig, novia del gánster James Whitey Bulger, provocó la captura de este, el prófugo más buscado en Estados Unidos desde hace 16 años.

El historial delictivo de Bulger es tan extenso y su búsqueda ha sido tan cinematográfica que, incluso, tuvo su réplica en la gran pantalla, pues sirvió de inspiración a Martin Scorsese para su famosa película Infiltrados. Y, tras estar acusado de 19 cargos por homicidio, conspiración para cometer asesinatos, extorsión, tráfico de drogas y blanqueo de dinero, Whitey (Blanquito, por el color de su pelo) ha protagonizado un fin de fuga como el de un filme.

Tras dos décadas de agotadora e infructuosa búsqueda, el FBI decidió cambiar de estrategia y tratar de dar con Bulger a través de su compañera sentimental, una mujer de 70 años y cuyos lugares favoritos con las peluquerías y los salones de belleza. "Tiene que haber alguien en Estados Unidos o en algún lugar del mundo que conozca a Catherine Greig como vecina, amiga o compañera de trabajo", rezaba el anuncio que el FBI emitió en las televisiones de 14 grandes ciudades donde Bulger había sido visto en el pasado.

Los 350 espacios publicitarios que compró la agencia federal se difundieron en el horario que congrega a las mujeres de la edad de Greig frente al televisor. Higienista dental de profesión, Greig era una asidua de los salones de belleza y se había sometido a varias operaciones de cirugía estética. Por eso, el FBI colocó un anuncio con fotografías de la pareja en una publicación nacional dirigida a cirujanos plásticos, con la esperanza de que alguno de los profesionales que la intervino pudiera dar noticias sobre su paradero.

Las imágenes de estos Bonnie and Clyde modernos, como ya les apodan los medios anglosajones, empapelaron durante tres días peluquerías, centros de estética y clínicas dentales de todo el país. La peculiar operación del FBI funcionó inmediatamente: las autoridades lograron detener al criminal estadounidense más buscado en sólo tres días, los que tardaron en capturar a un criminal que, en las dos últimas décadas, les había traído de cabeza, al desplazarse impunemente por distintas ciudades del país y de Europa.

La agotadora búsqueda de Bulger se había convertido en una losa para la agencia federal, que dobló el pasado año la recompensa por el arresto del gánster, hasta alcanzar los 2 millones de dólares: la compensación más alta de la historia para un criminal nacional. El gánster, de 81 años de edad, comparecerá junto a Greig ante un tribunal de California, después de que la pareja fuera capturada en Santa Mónica.

La incapacidad del FBI para dar con Whitey ha dado lugar a múltiples ironías, siendo la última del embajador pakistaní en Estados Unidos, Husain Haqqani, quien dijo recientemente con sorna: "Si Whitey Bulger puede vivir durante tanto tiempo sin que la policía de Estados Unidos lo encuentre, *por qué no puede Ben Laden vivir sin que las autoridades de Pakistán lo sepan?". Ese mismo esfuerzo inútil (hasta ahora) de las autoridades fue el que inspiró a Scorsese para crear Infiltrados, en la que Leonardo DiCaprio interpreta a un policía que debe infiltrarse en la mafia que dirige el jefe Costello (Jack Nicholson), al tiempo que Matt Damon hace el papel de un joven criminal que se infiltra en la policía para informar al mafioso. Una carrera criminal tan cinematográfica que no podía tener otro final.

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