El Fandi corta una oreja y Padilla pincha un triunfo

  • El diestro jerezano, que fue recibido con una gran ovación en su regreso a la plaza de Salamanca tras diez años de ausencia, marró con los aceros una gran faena

TOROS: De Torrealta, bien presentados, encastados y de juego desigual. El mejor, el cuarto, aún siendo muy exigente. TOREROS: Juan José Padilla, estocada (ovación); y metisaca, estocada defectuosa y tres descabellos (gran ovación); Rivera Ordóñez 'Paquirri', estocada (ovación tras petición insuficiente); y estocada desprendida y tendida (leves pitos). El Fandi, casi entera (oreja); y media (palmas de despedida). Incidencias: La plaza tuvo algo menos de media entrada en tarde agradable.

El Fandi cortó la única oreja del festejo celebrado en la tarde de ayer en Salamanca, segundo de su feria taurina, en el que Juan José Padilla marró con los aceros una buena faena que le hubiera supuesto un gran triunfo.

Una ovación de cariño y reconocimiento a Padilla al término del paseíllo, por lo que significaba su feliz regreso a esta plaza al cabo de diez años, y más después del percance que tuvo la temporada pasada en Zaragoza.

El "Ciclón de Jerez" correspondió con una actuación de mucha entrega, que por circunstancias se quedó sin premio. A su primero le faltó celo, cortito de embestida, no decía gran cosa. Y el diestro lo intentó hasta agotar todas las posibilidades de faena.

El cuarto sí fue toro propicio, con mucho motor, aunque también sin perdonar errores. Padilla estuvo a la altura de las circunstancias, muy entregado desde la larga cambiada en el tercio y en unos bonitos lances a la verónica de "pata alante" y compás abierto, cargando la suerte en la pierna de salida. Muy buen capote.

En banderillas, como en el anterior, fácil y certero. La faena de muleta tuvo buena compostura y ritmo. Incansable el toro y absolutamente dispuesto el torero. Lo fundamental salió muy seguido, muy bien hilvanado y con notable limpieza.

A todo esto, no valían confianzas, ya que el toro estaba a la mínima de lo que se movía. El fallo a espadas tiró por la borda un triunfo que hubiera sido clamoroso.

Paquirri pasó de puntillas toda la tarde, desaprovechando el buen pitón izquierdo de su primero en una faena anodina y sin poso, en la que recurrió a los muletazos invertidos prácticamente como único argumento. El quinto fue el peor del envío, con la cara suelta y descompuesto, embistiendo con brusquedad y por arriba. El toro pedía ocho o diez muletazos por abajo, pero para eso hacía falta una actitud firme y poderosa que Paquirri no asumió, sin llegar a ponerse de verdad.

Fandi tuvo un primer toro dócil aunque con escaso fondo. El trasteo del granadino fue variado pero poco profundo. No obstante surgieron algunas cosas de mérito, como un par de naturales con relajo y sentimiento. Pero hasta lo poco bueno pasó desapercibido. Cortó la oreja por la larga cambiada de salida, las chicuelinas al paso, las carreras en banderillas, y, en fin, la polvareda en la que no hubo ajuste ni expresión.

Con el sexto más soso, de espaciadas y medias arrancadas, el Fandi estuvo también en los medios muletazos, sin decir nada.

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