Rubén Pinar consigue el único trofeo en un festejo entretenido

  • El albacetense corta una oreja a un buen toro de Javier Pérez Tabernero · Ferrera pierde una oportunidad para el triunfo y Sergio Aguilar deja una grata impresión

GANADERÍA: Cinco toros de Javier Pérez Tabernero, bien presentados y de juego variado. Primero, flojo, pero de gran nobleza; segundo, manejable; tercero, bueno, siendo extraordinario por el pitón izquierdo; el cuarto, se quedaba corto; el quinto, noble, aunque falto de poder. Un sobrero, como sexto bis, de Valdefresno, bien presentado y repetidor en la muleta, aunque fue a menos. TOREROS: Antonio Ferrera, de blanco y oro con remates negros. Media y descabello (silencio). En el cuarto, dos pinchazos y estocada (silencio). Sergio Aguilar, de sangre de toro y oro. Estocada (saludos). En el quinto, pinchazo y estocada (silencio tras aviso). Rubén Pinar, de nazareno y oro. Estocada entera en lo alto (oreja). En el sexto, pinchazo y estocada (saludos tras aviso). INCIDENCIAS: Las Ventas. Viernes 10 de junio. Media entrada.

El diestro Rubén Pinar consiguió el único trofeo en el cuarto festejo de la Feria del Aniversario en Las Ventas, en un espectáculo que resultó entretenido en gran medida por el buen juego de la corrida de Javier Pérez Tabernero. Sucedió por la faena al tercero, Yegüesero, bien presentado. El toro cumplió en varas, derribando en el primer asalto, aunque salió suelto. En la muleta, embistió extraordinariamente por el pitón izquierdo, ofreciendo buenas acometidas por el derecho. Pinar destacó en dos tandas al natural, en las que hilvanó muletazos templados; y otra, entonada, por el lado derecho. La estocada entera en lo alto fue decisiva para que el albacetense ganara una oreja.

El sexto, devuelto tras lesionarse en varas, fue sustituido por un astado de Valdefresno, bien presentado. Pinar, dispuesto a abrir la Puerta Grande, se entregó con ansias de triunfo, en una labor que resultó un tanto larga y sin frutos. El toro, que repetía en la muleta, fue a menos, perdiendo incluso las manos en un par de ocasiones. El manchego, que había lanceado con buen aire, se marchó muleta en mano a las rayas. El inicio del trasteo, por estatuarios y de gran quietud, fue solemne. Pinar toreó con suavidad con la diestra e incluso alargó muy bien los viajes de un toro que perdía recorrido en cada tanda. La faena, correcta, la rubricó con un pinchazo y una estocada a ley, de la que salió trompicado.

Antonio Ferrera consiguió lo más destacado de su actuación en el segundo tercio. Perdió una buena oportunidad con el toro que abrió plaza, un astado astifino, altón, flojo, pero de gran nobleza. El extremeño, que en esta ocasión brilló en un par por los adentros, muleteó por ambos pitones, en una faena carente de emoción. Con el cuarto, de soprendente pinta carbonera y generosas perchas, Ferrera aceleró los corazones en un par por la espalda al quiebro. En la muleta, el animal se quedaba corto y la labor del pacense no pasó de correcta.

Sergio Aguilar dejó una grata impresión. Buscó la autenticidad y quizás, por su sobriedad, el público no le respondió en atención a sus méritos. Con el veleto segundo, que resultó manejable, hizo un toreo muy puro. Comenzó su faena con quietud inquietante. Y dominó al astado, tanto con la izquierda como con la diestra, con muletazos de mano bajo. Brilló especialmente al natural.

El quinto, un imponente burraco, con 605 kilos, que se partió el pitón derecho, resultó noble, aunque le faltó poder. Sergio Aguilar, que sufrió un desarme en el toreo de capa, concretó un quite de ajustadas y bellas chicuelinas, como respuesta a otro con buenas verónicas de Rubén Pinar. Aguilar, que se pasó de faena, cuajó dos tandas en las que templó y bajó la mano. Por el izquierdo faltó intensidad, con un astado que tiraba derrotes.

En la lamentable Feria del Aniversario, con una severa sequía en resultados, lo sucedido ayer supuso un oasis para el aficionado.

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