Un videojuego positivo para la salud

El estudio ha sido elaborado por investigadores de la UGR y de la UJA. El estudio ha sido elaborado por investigadores de la UGR y de la UJA.

El estudio ha sido elaborado por investigadores de la UGR y de la UJA.

El fenómeno Pokémon GO inundó el mundo entero el verano del 2016. Desde los más pequeños hasta los mayores se descargaron en sus smartphones este videojuego de realidad aumentada que hacía a los jugadores salir a la calle para capturar estas criaturas que podían sorprenderte en cualquier lugar, por inimaginable que pareciese. Pero además de servir para divertirse, este juego es una herramienta perfecta para "incrementar, de manera lúdica, la cantidad de actividad física diaria en adolescentes, además de afectar positivamente a su rendimiento cognitivo y relaciones sociales". Así lo indica un estudio elaborado por investigadores de la Universidad de Granada (UGR) y la Universidad de Jaén (UJA), que ha sido publicado en la prestigiosa revista internacional Computers & Education.

En este trabajo se ha analizado los efectos de Pokémon GO en el rendimiento cognitivo y la inteligencia emocional de jóvenes adolescentes de entre 12 y 15 años, y para ello, los investigadores diseñaron un estudio longitudinal de ocho semanas de duración con dos grupos: uno de ellos manifestó usar Pokémon GO, mientras que el otro no.

Los resultados mostraron que los jugadores de Pokémon GO dedicaron 40 minutos al día a jugar y recorrieron 54 kilómetros durante todo el periodo de estudio. Según el análisis principal de datos, los jugadores de Pokémon GO aumentaron significativamente su atención selectiva, concentración, y sociabilidad.

Algunos razonamientos que se exponen a lo largo de este trabajo científico son que la práctica de actividad física llevada a cabo durante la práctica del juego Pokémon GO puede aumentar la irrigación sanguínea cerebral y producir una serie de beneficios a nivel neuronal, que mejoran las funciones mentales, afectando por tanto a importantes variables escolares como la atención o concentración.

Además, que la práctica sea lúdica y tenga un carácter motivacional provocado por los retos planteados en el propio juego, puede ayudar a la liberación de neurotransmisores cerebrales como serotonina o endorfinas, que son determinantes en el rendimiento cognitivo. Con respecto a los efectos en la sociabilidad, podrían deberse precisamente al aspecto social inherente al juego, ya que los jugadores deben salir fuera de casa, y tomar contacto con vecinos o amigos para llevar a cabo muchas de las funcionalidades que ofrece Pokémon GO. Así, los investigadores indican que el 57% de los participantes se sentían más motivados para salir fuera de casa gracias a Pokémon GO, el 52% considera que le ha ayudado a hacer amigos, y el 77% vería con agrado conocer nuevas versiones del juego.

Según los autores, "los videojuegos activos muestran una gran utilidad para el fomento de la práctica de actividad física extracurricular, pudiendo emplearse como complemento a las clases de Educación Física". Asimismo, los investigadores añaden que "ante el auge de las nuevas tecnologías, no queda otra opción que la de unirnos a las potencialidades que ofrecen. Está claro que tienen cosas positivas y negativas, pero ahí está la labor de docentes y familias para regular su uso de forma adecuada en función de los objetivos que se pretendan alcanzar. Sin duda, queda mucho camino que andar, por lo que son necesarios más estudios para analizar en profundidad los usos didácticos y educativos de este tipo de videojuegos activos de realidad aumentada".

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