Greenpeace asalta la Torre del Oro en protesta por el cambio climático

  • La Policía Nacional detiene a diez activistas de la organización ecologista, después de que dos de ellos se descolgaran por la fachada con la intención de desplegar una pancarta de 70 metros cuadrados

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"Cerrado por cambio climático". Éste era el lema, escrito en unas letras gigantes de color negro sobre fondo amarillo, de la pancarta de más de 70 metros cuadrados que la organización ecologista Greenpeace intentó desplegar ayer en la Torre del Oro. La Policía Nacional abortó la acción de los activistas y detuvo a diez personas por el asalto al monumento. Los diez detenidos permanecían a la hora de cierre de esta edición en las dependencias de la Jefatura Superior de Policía, en la avenida de Blas Infante, y serán puestos hoy a disposición judicial.

Los diez miembros de Greenpeace entraron en la Torre del Oro a las diez de la mañana haciéndose pasar por turistas. Una vez dentro, subieron a la zona más alta del monumento y accedieron a las almenas. Luego bloquearon la puerta de entrada a este nivel para retrasar la llegada de la Policía. Dos de ellos, vestidos con monos naranjas y el logo de la organización, se descolgaron desde las almenas con la intención de desplegar la pancarta rodeando la torre, mientras que otros dos permanecían junto a la entrada y seis prestaban ayuda desde arriba a los que se habían descolgado. La Policía logró retirar la pancarta antes de que se desplegara por completo y los dos activistas permanecieron suspendidos en el aire durante aproximadamente dos horas, ya que se negaron a bajar por sus propios medios. Uno de ellos sostenía todavía la pancarta hecha jirones, que ató a la reja de una de las ventanas.

La Policía detuvo a los ocho activistas que permanecían dentro del edificio y preparó un despliegue para descolgar de la fachada a los dos que seguían suspendidos. Para ello fue necesario que varios agentes de los grupos de operaciones especiales se deslizaran por la fachada y que otros policías utilizaran la grúa de un vehículo de los Bomberos para bajar a los dos ecologistas sin que éstos sufrieran daños. Los activistas fueron desalojados al filo del mediodía, con un centenar de curiosos contemplando la escena desde el paseo junto al río y decenas de miembros de Greenpeace apoyando la protesta gritando la misma proclama que recogía la pancarta.

La torre quedó cerrada al público durante toda la jornada, mientras que a los diez detenidos se les imputan los delitos de desórdenes, desobediencia y resistencia a la autoridad. Greenpeace pretendía llamar la atención sobre el problema del cambio climático y los efectos sobre el turismo, de ahí que escogiera un monumento emblemático de la ciudad para llevar a cabo su protesta. El barco de la organización ecologista, el Rainbow Warrior, atracó el domingo en el puerto de Sevilla y durante estos días los miembros de la organización han puesto de manifiesto los problemas derivados de la contaminación y de los incumplimientos del protocolo de Kioto. "Nuestras protestas son siempre pacíficas y no causamos daños al patrimonio. El cambio climático hace que el turismo en Sevilla pierda calidad y agrava la crisis económica", apuntó la responsable de la campaña, Aída Vila.

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