Crítica 'Todos tenemos un plan'

En territorio salvaje

Todos tenemos un plan.Thriller, Argentina-España, 2012, 115 min. Dirección y guión: Ana Piterbarg. Fotografía: Lucio Bonelli. Música: Lucio Godoy y Federico Jusid. Intérpretes: Viggo Mortensen, Soledad Villamil, Daniel Fanego, Javier Godino, Sofía Gala Castiglione, Óscar Alegre.

Todos tenemos un plan, primer largo escrito y dirigido por Ana Piterbarg, ha sido convenientemente publicitado como el primer filme argentino de Viggo Mortensen, aquel en que regresa a sus raíces para producir él mismo una historia de hermanos gemelos, cambio de identidad, traiciones y segundas oportunidades ambientada en la región del Delta del Tigre.

Auténtico egotrip interpretativo de Mortensen por territorio salvaje, Todos tenemos un plan se despliega como un thriller rural con constantes quiebros argumentales empapado de aromas de western (personajes, localizaciones, el tono sentencioso y autoconsciente de los diálogos) a propósito de dos hermanos cuyos secretos del pasado afloran cuando uno de ellos acude, enfermo, al encuentro del otro, y este último decide, aprovechando también una crisis personal, dar un drástico giro a su vida.

Mortensen compone ambos personajes desde una cierta tendencia al exceso, pero sale airoso del envite a medida en que uno de ellos se adentra en un terreno de extrañeza en el que todos tenemos que poner mucho, tal vez demasiado, de nuestra parte, para sortear los clásicos conflictos de credibilidad que conlleva todo cambio de identidad como eje central de una historia.

Con todo, la película no consigue insuflar intensidad, peso, densidad y motivaciones a una deriva trágica dictada más por la voluntad del guión que por el carácter denotativo de las imágenes, que tampoco terminan de aprovechar el enorme potencial del entorno natural para hacerlo un verdadero protagonista más de la historia.

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