El gran salto del deportista elástico

  • Rafael Hernández, campeón de España juvenil de gimnasia acrobática en la modalidad de 'tumbling'

La gimnasia fue la solución que encontró la madre de Rafael Hernández para intentar dar cauce a la hiperactividad de su hijo. De revoltoso a campeón. Rafael dio sus primeras volteretas en los cursos organizados por el Patronato Municipal de Deportes del Ayuntamiento de Granada. Sus buenas cualidades no pasaron desapercibidas y hace cuatro años dio el salto al club Acróbatos, dedicado a la gimnasia acrobática.

Pese a que es consciente de que el tumbling es una modalidad deportiva prácticamente desconocida -"porque no es fácil, tiene algo de peligro y no es olímpico", resume el gimnasta-, Rafael disfruta en cada entrenamiento, en cada competición. Tanto, que incluso deleita a sus amigos con sus acrobacias en plena calle, un punto de exhibicionismo del que es fiel aliado su móvil, en el que guarda en video algunas piruetas.

"Me aporta muchas cosas", señala el deportista. "Cuando consigues hacer algo muy difícil y que se ha resistido, acabas emocionado", explica, al tiempo que asegura sentirse dichoso cuando se siente el centro de atención. "Da alegría cuando se fijan en ti".

Además, Rafael confiesa que hay pique entre sus compañeros de club, eso sí, sano. "Siempre pienso que tengo que hacerlo mejor que ellos", asegura.

Una de sus principales cualidades como gimnasta es la capacidad de girar muy rápido. Así, es fácil comprender que su acrobacia favorita sea la doble pirueta -un mortal mientras se gira- y que se esté machacando para sacar la pirueta mortal.

Para incorporar un nuevo ejercicio al repertorio, Rafael asegura que todo depende "de lo que ya sepas y de la práctica. Poco a poco es como se avanza", explica. Su disciplina, el tumbling, consiste en una sucesión de acrobacias sobre un tapiz de 25 metros de largo en el que sólo se apoyan las manos y los pies.

Todo esto también tiene su parte negativa, o cuanto menos no tan agradable. "Lo que menos me gusta es la preparación física. No me importan las caídas, pero sí las flexiones". Además, Rafael también ha tenido que bregar con varias lesiones, afortunadamente ninguna demasiado grave.

También es "complicado" compaginar el deporte con los estudios. Rafael, estudiante de cuarto de la ESO, además, está en un curso bilingüe (francés y español) en el Instituto Generalife. "Matemáticas y Física ya van suspensas", asegura con resignación.

Además de aprobar el curso, Rafael tiene algunas metas más que interesantes de cara al futuro. Su objetivo es alcanzar el nivel de su entrenador, Miguel Márquez, e intentar clasificarse para los Campeonatos de Europa e incluso, "si se puede", a unos Mundiales. Ese será, sin duda, el gran salto para el que cada día entrena Rafael Hernández.

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