Eurocopa sub 21

"Yo no pienso, mi fútbol lo tengo dibujado en la cabeza"

  • Thiago Alcántara asume los galones en la sub 21 y deja su futuro como culé en el aire.

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Thiago Alcántara está encaminado a marcar una época. Deslumbra en cada categoría de la selección. Ocurrió igual en el Barcelona, donde dejó jugadas para enmarcar hasta llegar al primer equipo. Hijo de un campeón del mundo, el brasileño Mazinho, es un futbolista diferente. Un virtuoso. Sus sueños van más allá de un club. Quiere ser leyenda.

-De padre futbolista, Mazinho, y madre jugadora de voleibol, Valeria, solo podían nacer deportistas.

-Seguro (risas). Imagina cómo sería que el primer regalo que recibí en la cuna fue un balón. Ése llevaba sonajero. Nací con ganas de jugar al fútbol.

-¿Se inculcan en la disciplina familiar los valores de un deportista de élite?

-Creo que viene desde pequeño. En mi caso, el fútbol es una afición que nadie me ha inculcado. Nací con ella.

-Juega con la alegría y el descaro del fútbol de barrio.

-Tengo una buena mezcla. La raíz brasileña de mi padre, de toda su familia que jugaba al fútbol, como la de mi madre. Y de España he adquirido el orden y lo táctico.

-Dice Zidane que los más grandes se diferencian del resto porque cuando reciben la pelota ya sabían lo que iban a hacer.

-Es que ni lo piensas. Ves que viene el balón y tienes esa jugada en la cabeza. Yo no pienso. Lo tengo ya dibujado en mi cabeza. Creo que es lo que me ha llevado hasta aquí. Aunque hay momentos en los hay que evitarlo.

-Y otros en los que le obligan a tocar de primera.

-Vengo de un equipo donde prima el toque rápido. También intentamos hacerlo en la selección porque es el medio que se utiliza para poder ganar los partidos.

-Sin embargo, siempre hay un hueco para la fantasía.

-Siempre. Lo que hago me sale de dentro. El control, la técnica, la rapidez vienen de por sí. Entrenando pules la táctica y aprendes a tomar decisiones, pero lo demás es tuyo.

-¿De quién aprendió más?

-De mi padre. Siempre nos ha inculcado respeto a la profesión.

-¿Quién es su ídolo?

-No tengo. Nunca me he fijado en nadie para jugar. Mi referencia es mi padre, para aprender cómo has de ser dentro y fuera del campo. Él fue mi ídolo.

-¿Qué entrenador ha sido clave?

-Me marcó mucho un entrenador que tuve en Vigo. A pesar de que él creyera que podía ser el mejor del equipo nunca me lo dio a entender. Le llamábamos El Rojo. Javier Lago del Ureca.

-Esos inicios de felicidad, ¿le condujeron a jugar con España y renunciar a Brasil e Italia?

-Me siento español. Crecí en España y aprendí a leer aquí.

-¿Cuál es el consejo que nunca olvidará?

-Siempre me decía mi padre que al trabajar nunca pensase que las cosas están hechas porque, si no, no te marcas objetivos en la vida.

-¿Cuál es mayor defecto por pulir?

-De vez en cuando opto por arriesgar en malas zonas del campo.

-¿Su sueño es triunfar en el Barca?

-Mentiría si dijese que mi sueño es triunfar en el Barça. Mi sueño es triunfar en el fútbol. Quiero ser un jugador que la gente recuerde para siempre. Que la gente vea que se divierte cuando hace su profesión.

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