Europa prepara un plan B para Grecia

  • Bruselas se anticipa a un posible rechazo del Parlamento a los ajustes · Trata de evitar la quiebra del país y el contagio a España, Irlanda o Portugal · Los bancos franceses y alemanes aseguran su contribución al rescate

Pese a que el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, y otros importantes funcionarios de la UE han dicho reiteradamente que "no hay un Plan B para Grecia", las autoridades de la UE están trabajando en un programa de contingencia por si el Parlamento rechaza los ajustes y el país no puede recibir el próximo desembolso de los créditos del FMI y la UE, según informaron ayer a Reuters tres fuentes de la Eurozona.

Éstas aseguraron que desde hace varias semanas se está elaborando un plan para asegurar que Grecia reciba la liquidez que necesita para evitar una suspensión de pagos si la UE y el FMI no desembolsan para mediados de julio el tramo de 12.000 millones de euros contemplado en el programa de rescate. Además de evitar una quiebra, la intención es limitar cualquier contagio a Irlanda, Portugal, España y al sistema bancario europeo. El plan es distinto a la propuesta francesa y alemana conocida ayer de participación del sector privado en el segundo rescate a Grecia .

"Ha habido cierto pensamiento sobre un plan de contingencia durante varias semanas", dijo un funcionario de finanzas de la Zona Euro involucrado en el rescate. Las otras fuentes señalaron que había "planes activos" para intervenir si el Parlamento griego rechazara el programa de austeridad. "En este tipo de situaciones, no puedes permitirte no pensar en lo que podría ocurrir", indicaron. Sin embargo, no avanzaron el detalle del plan, pero sí que se han desestimado opciones como un préstamo puente para Atenas.

Las fuentes evitaron precisar qué acciones podrían tomar los bancos, pero el primer ministro británico, David Cameron, dejó claro en una cumbre de la UE la semana pasada que los bancos necesitaban fortalecer sus balances y prepararse para potenciales secuelas desde Grecia.

Precisamente, los bancos más expuestos a la deuda helena, los franceses y alemanes, están dispuestos a contribuir al segundo rescate de Grecia a partir de una propuesta dada a conocer ayer por el presidente galo, Nicolas Sarkozy.

La Eurozona desea que la banca contribuya a la resolución de la crisis, aportando unos 25.000 millones de euros a este segundo plan, que podría ascender a 110.000 millones. Los banqueros franceses, según dijo Sarkozy, está dispuestos a participar para esquivar la declaración de un impago parcial de la deuda helena, situación que se pretende evitar a toda costa por considerar que tendría un impacto superior a la caída de Lehman Brothers.

La iniciativa francesa consiste en reinvertir en Grecia el 70% de los títulos de deuda que venzan en los próximos tres años: un 50% serviría para adquirir nueva deuda helena con un plazo de 30 años, mientras que el 20% restante alimentaría un fondo de inversión en activos de gran calidad, dedicado a avalar los nuevos préstamos griegos.

La modalidad elegida supondría que sólo se volvería a prestar a Grecia el 50% de las cantidades devueltas por el Tesoro heleno, pero permitiría consolidar el carácter voluntario de la contribución, alejando el riesgo de declaración de "incumplimiento crediticio" por parte de las agencias de calificación.

El Banco Central Europeo (BCE) ha amenazado con dejar de aceptar deuda griega como aval en la refinanciación de los bancos griegos, en caso de que la solución acordada provoque una declaración de impago, porque tendría nefastas consecuencias, también para los países susceptibles al contagio.

En este sentido, el fondo para avalar la deuda consolidaría el carácter "voluntario" para los bancos, que habían demandado garantías para mantener su exposición en un país de solvencia dudosa.

En la propuesta francesa se incluye un tipo de interés similar al aplicado en el rescate de las organizaciones internacionales, aunque se añadiría una variable en función de la evolución del PIB griego. La banca privada alemana examina con interés la propuesta francesa y ha asegurado que está dispuesta a asumir su parte. El director general de la Asociación de Bancos Privados Alemanes, Michael Kemmer, que cifró en entre 10.000 y 20.000 millones la exposición de los bancos de su país en Grecia, insistió ayer en la idea de que deben recibir garantías. Commerzbank es el mayor acreedor privado alemán de Grecia, con obligaciones por 2.900 millones, seguido de Deutsche Bank (1.600) y Allianz (1.300 millones). Los franceses también están entre los principales acreedores de Grecia, con BNP Paribas a la cabeza, con 5.000 millones.

Estas conversaciones se producen en una semana crucial en la que el Parlamento heleno debe votar el impopular plan de ajustes.

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