La crisis fuerza al Gobierno a revisar de nuevo sus previsiones para 2009

  • El aluvión de augurios negativos desfasa el cuadro macroeconómico del Ejecutivo, ya recortado en julio · BBVA pronostica una contracción del PIB de hasta el 1,5%, frente al crecimiento del 1% fijado por Solbes

Empujado por la evidencia, el Gobierno admite ya que tendrá que revisar a la baja, de nuevo, sus previsiones de crecimiento para el próximo año. En contra de todos los síntomas y presagios, el Ejecutivo mantenía que el PIB mejoraría un 1% el próximo año, pese a la virulencia de la crisis y de todos los augurios desfavorables (el último vaticinio negativo lo aportó hace días el FMI, cuando dibujó una contracción de siete décimas). El secretario de Estado de Economía, David Vegara, mantuvo ayer que en un entorno "tan cambiante" como el actual, en el que las magnitudes se modifican día a día, y no precisamente a mejor, el Ejecutivo tendrá que modificar a la baja sus cifras. Y no será la primera vez este año: el 24 de julio, el Consejo de Ministros ya había aplicado un drástico recorte a las previsiones al rebajar la expansión del próximo año al 1% desde el 2,3% inicial.

Quizás para no disparar aún más el pesimismo, Vegara tachó ayer de "excesivamente pesimistas" las previsiones para España del FMI, al no tener en cuenta elementos como la evolución a la baja del IPC, aunque se vio forzado a reconocer que el entorno se ha deteriorado y habrá que reflejarlo en el objetivo oficial de crecimiento, que todas las instituciones tildan de obsoleto. Por lo pronto, afirmó que el crecimiento del PIB en el tercer trimestre, cuyo avance publica mañana el INE, estará en línea con la caída apuntada por el Banco de España, dos décimas, lo que abre de par en par la puerta a la recesión (dos trimestres consecutivos con crecimiento negativo).

Todos los indicadores juegan en contra, y el último en conocerse tampoco aporta nada bueno. Las previsiones del Servicio de Estudios del BBVA confirman el radical deterioro de la economía española, influida por la caída de la demanda externa y el impacto de la crisis financiera, una combinación explosiva que fomenta una "recesión global". Para 2008, la entidad prevé que España crezca entre el 1,2 y el 1,4%, pero en 2009 el PIB tocará fondo con un crecimiento negativo que se situará entre el 0,1 y el 1,5%, una horquilla amplia que evidencia el alto nivel de incertidumbre. El peor comportamiento será el de la construcción, hasta el punto de que, sin su aportación negativa, la economía crecería un 0,6%.

El informe del BBVA indica que los menores tipos de interés -que se situarían en el 1,5% en primavera frente al 3,25% actual, arrastrando al Euríbor por debajo del 2,5%- y el descenso del precio de las materias primas neutralizarán los efectos negativos que afectan a la economía (menos dinamismo exterior y restricción del crédito), por lo que ve prioritario reducir el déficit exterior e impulsar la productividad. Así, el crecimiento podría retornar hasta el 2,8%.

Hasta entonces, las cifras no invitan al optimismo. El consumo de los hogares registrará una caída del 0,5% en 2009, mientras que la inversión registrará un crecimiento negativo del 9,1%. Con estos datos, la demanda nacional restará 2,2 puntos al PIB, frente a la aportación positiva del 1,3% del exterior. Ese frenazo se reflejará en un rápido deterioro del mercado laboral patente en el incremento del paro, que repuntará hasta el 15,4% en 2009, y en la caída del 3,2% en el empleo. Mejorará el ahorro, desde el 11% de 2008 al 11,3% en 2009, pero el déficit del Estado alcanzará este año el 1,5% del PIB y se disparará hasta el 4,3% en el siguiente.

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