La taracea, expresión formal y cultural de una tradición

DESDE tiempos inmemoriales, el ser humano ha tenido la inquietud de decorar la madera con incrustaciones de metal o de cualquier otro material. Esa afición que se convirtió en oficio con el paso de los siglos tiene en el artesano granadino Jesús Molero, de 52 años de edad, uno de sus escasos exponentes en la actualidad.

Por ese motivo y por su trayectoria inmaculada de una vida dedicada a la taracea, que es el arte geométrico de encajar piezas de distinta textura en la madera ejerciendo efecto de contraste, la Consejería de Turismo y Comercio le ha otorgado la Carta de Maestro Artesano de la Comunidad Autónoma de Andalucía, una distinción que le llena de orgullo y le hace aprobar una asignatura pendiente. Su abuelo, Inocencio Molero, tiene una calle en Granada; su padre, Víctor, logró el título de Artesano Ejemplar de España y obtuvo también la Medalla de la Junta de Andalucía, como su madre, otra artesana empedernida. Gracias a su mujer, Ángeles, que movió cielo y tierra para entregar la documentación necesaria, y a la propia Consejería, Jesús tiene ya su premio. "Desde pequeño, mi afán era incrustar cosas en mis propios juguetes. El trabajo del artesano es muy vocacional y de echarle horas. No tiene horario ni días", dijo Molero.

Su taller está ubicado en la localidad de Peligros (Granada). Ya con 18 años, optó por no continuar en la universidad para dedicarse de lleno al mundo de la artesanía y, sin contar con una formación académica específica, ha sabido aprovechar los conocimientos adquiridos en el taller familiar para proyectarlos en su obra.

Prestigiosos antropólogos de Atapuerca han visitado su taller, admirando su manera arcaica de utilizar las herramientas y utensilios, así como el uso de materiales como el hueso; su conocimiento para tratarlo sin maltratarlo, hacerlo útil para ser posteriormente admirado en un mueble, y contribuir con este tipo de trabajos a preservar un oficio que, sin expertos y maestros en el oficio como este artesano, desaparecería, perdiéndose con ello una parte del patrimonio etnográfico y cultural de Andalucía.

Jesús Molero ha mantenido viva la tradición familiar, defendiendo el arte de conocer las distintas maderas; cómo se comportan las mismas con el transcurso de los años; el tratamiento de los distintos materiales como el hueso; la incidencia de un barniz en cada uno de ellos; los grabados; la combinación de dibujos para marquetería y los procesos totalmente manuales hasta crear ese tacto de seda que hace elevar la taracea al concepto de arte, haciendo de ello un modo de vida más que una profesión. Este artesano transmite todos estos conocimientos a sus aprendices, creando empleo y haciendo nuevos contratos a jóvenes que tienen ilusión por vivir en armonía la artesanía y por aprender un oficio con el que tratan de conciliar vida familiar, laboral y social.

Su mujer, Ángeles Oscáriz, da detalles de lo absorto que está Molero en su oficio: "En la cama, antes de quedarse dormido, se pone a hacer bocetos. En casa se dedica a dibujar y a diseñar, es una prolongación del trabajo".

Molero ha llevado su oficio de taraceador fuera de nuestras fronteras, buscando nuevos mercados para su producto. A partir de 2008, se proyectó internacionalmente, abriéndose a nuevos mercados con bastante fuerza y llevando sus exportaciones para grandes decoradores o establecimientos de prestigio internacional. En 2008 logró el Premio Nacional de Artesanía, otorgado por el Ministerio de Industria y Turismo y entregado por la infanta Elena de Borbón.

Dentro de su labor de restauración y ejecución de piezas del Patrimonio Nacional, ha colaborado con distintos movimientos culturales y artísticos españoles. Un ejemplo de estas últimas labores es la restauración y conservación en San Jerónimo de Granada. Actualmente, tiene obras cedidas de manera altruista a la Productora Diagonal Televisió para la serie Isabel, con el fin de facilitar una labor divulgativa de la cultura, para dar la imagen más fiel posible de esta parte de la historia de España. Ha realizado multitud de trabajos de decoración (puertas, zócalos, mobiliario etcétera) para grandes firmas de decoradores como Alberto Pinto (París), H.E. Sheik Hamad Bin Jassim Bin Jaber Althani (Qatar), H.E. Sheik Hamad Bin Jassim Bin Jaber Althani (Qatar), HRH Prince Khaled Bin Sultan Bin Abdulaziz (KSA), Cristian Dior (USA), etc.

En Santa Isabel la Real ha hecho un zócalo de marquetería para capilla, tapa para reliquias de un santo y tablero de mesa para la celebración eucarística. Para el Paso de Nuestra Señora de la Aurora del Albaicín, donó dos pequeños ángeles tallados en marfil. Y para Banamex (Banco Internacional de México), ha elaborado piezas para distintas exposiciones internacionales de Fomento Cultural de la Artesanía Iberoamericana, inaugurada en Cádiz en octubre 2012. Así, hasta un sinfín de trabajos de alto calado. Actualmente, Jesús trabaja casi en exclusiva para distintas casas reales. La taracea es una pasión incrustada en la vida de los Molero desde siempre.

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