Patricia Ramírez Loeffler · Ex psicóloga del Mallorca y del Betis

"Les puse una canción de Serrat y ganamos en San Mamés"

  • En la temporada 2010-2011 fue pieza esencial, entre bastidores, para que el Betis lograra el ascenso a Primera División.

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-Usted pregunta al lector: "¿Sabías que te puedes entrenar para ser feliz?". ¿Se es feliz siendo entrenador y sentándose con los que no van a jugar, los descartados?

-Eso se resuelve con sinceridad, sabiendo que lo hace por el bien del equipo.

-Benito Floro hizo dos revoluciones, la del psicólogo y la del saque de banda. ¿Cuál dejó huella?

-De la del saque de banda no tengo ni idea. Todo lo que sea innovar.

-Ramírez Loeffler. Su segundo apellido es de psicóloga del Borussia Moenchengladbach...

-En mi familia todos estudiamos en el Colegio Alemán. El apellido creo que viene de Hamburgo. Mis bisabuelos tenían un hotel en Bilbao, donde vivió mi abuelo Eduardo Loeffler, que se murió la víspera de un Betis-Sevilla.

-¿Quién le inculca la psicología?

-Mi profesora de Filosofía. Fue mi Pigmalión rey de Chipre del que hablo siempre en mis charlas.

-Cuando Esperanza Aguirre era ministra de Cultura precipitó el cese de Javier Clemente después de la derrota contra Chipre...

-¡Ay que ver esta mujer, va haciendo historia!

-Dice que lo que no apunta no existe. En ese sentido, el mejor entrenador sería Van Gaal, que lo apuntaba absolutamente todo.

-Lo apunto todo porque siempre hay que delegar y yo delego en el papel. La lista de la compra, la tintorería o la pescadería no son lo más importante, por eso lo apunto para centrarme en la materia gris, que es lo realmente importante.

-El beso que le da Rubén Castro después de marcar un gol salió en todos los programas deportivos.

-No fue un beso. Fue un abrazo tras un gol en La Rosaleda.

-Le planteo el test que usted le hace a los lectores. ¿Si fuera un personaje histórico?

-Gandhi.

-¿Un personaje de cuento?

-El principito.

-¿Un animal?

-No me gustan los animales. Sería un delfín.

-¿Un plato de comida?.

-Una ensalada. Es natural y fresca. Como yo. Y fácil de hacer. Yo me considero una persona fácil, pero que no se me malinterprete.

-¿Con lo loco que está el fútbol no hacen falta más psiquiatras que psicólogos?

-El psicólogo tiene la ventaja de que no precisa de dopaje. Nadie puede probar que yo he hipnotizado a un futbolista.

-Dice Vicente Verdú en su libro sobre el fútbol que el portero es la madre, el único que acaricia la pelota. ¿Usted qué és?

-Qué romántico. Yo soy una apoyadora nata. Los defiendo a muerte. Con las críticas injustas, si lo oigo de mí me da igual. Si lo oigo de ellos, me tiro al cuello. La gente no sabe que Rubén Castro jugó 45 minutos con un esguince de tobillo. Bielsa dijo una cosa de Beñat que me tuve que contener en el Twitter.

-¿Qué hay peor que ser portero suplente?

-No ir convocado.

-La paridad, cinco hombres y cinco mujeres, ¿haría cierto el sueño de Helenio Herrera de que con diez se juega mejor que con once?

-No creo que llegue la paridad. Tenemos fisonomía y musculatura diferentes. Nos superan en fuerza y en velocidad.

-Igual que el hombre no puede hacer natación sincronizada...

-Pues debería. Y gimnasia rítmica. O salir al tatami con una cinta.

-¿Qué le parece la rebelión de las nadadoras contra Tarrés?

-Da la sensación de que han vaciado el pasado de sus mochilas. Muchas veces las cosas no se dicen con mala intención, sino para sacar lo mejor del colectivo. Ése es el problema, que a los entrenadores les enseñan técnica, estrategia, preparación física, pero hay que gestionar personas, y cada una es de su padre y de su madre. A unos un grito o un reto les motiva, a otros los hunde.

-Un capítulo lo titula La Ira. ¿Son los futbolistas hijos de la ira?

-Salen a competir y necesitan adrenalina. Salen a ganar y es como si salieran a una batalla. Uno será ganador, otro perdedor, en eso se asemejan a gladiadores.

-¿Qué aficiones tiene?

-Dos que no practico: el golf y la cocina.

-Su despedida del Betis coincidió con el último partido de Guardiola.

-Hay tres personas a las que me gustaría conocer, en el sentido de tener un almuerzo relajado con ellos. Guardiola, Felipe González y Serrat, el único ídolo que tengo.

-¿Por eso siempre dice que hoy puede ser un gran día?

-Cuando estaba en el Mallorca, íbamos a San Mamés con opciones de entrar en Champions. En la charla a los jugadores les puse una canción de Serrat, De vez en cuando la vida nos gasta una broma. Se quedaron con la copla y le ganamos al Athletic. Entre semana jugábamos en casa contra el Madrid y ese día cantaba Serrat en Palma, que estaba en el mismo hotel del Madrid. No se iba a presentar allí la psicóloga del Mallorca. Le dejé una nota de mi puño y letra dándole las gracias por su canción y diciéndole que le devolveríamos el favor ganándole al Madrid. Cristiano lo impidió. A los pocos días me llamó a la consulta. Serrat en persona. Joan Manuel Serrat.

-¿Lo vio en Granada con Sabina?

-Estaba fuera. Yo he hecho las mayores locuras por Serrat. Hace muchos años fui con mi madre al Rastro y después fuimos a comer a Casa Lucio. De pronto entró Serrat con su hijo y yo fui saltando de mesa en mesa para saludarlo. Lo mismo hice en Cunini, en Granada.

-¿Tiene psicólogo la selección?

-Creo que no.

-¿Del Bosque es padre y madre?

-Se puede ser gran entrenador, gran líder, pero no es psicólogo. Un líder sabe motivar, pero la motivación es una variable muy pequeña en psicología del deporte.

-¿Le ve techo a la selección?

-Tienen talento, cohesión y compañerismo.

-Dice en Entrénate para la vida que la crisis es una bendición. Menos mal que lo dijo Einstein.

-Todas las crisis sirven para reinventarnos. En estos tiempos de crisis, cuando alguien me dice que le va bien, me siento feliz. Los atrevidos tienen que tirar de los indecisos para ser sus espejos. Hay un empresario en Sevilla, José María Gallego, que en tres años ha montado cuarenta y tantas clínicas dentales y va a correr la maratón de Nueva York.

-¿Tiene cura la tristeza de Cristiano Ronaldo?

-Toda persona tiene derecho a estar triste, al margen de su nivel socioeconómico, pero creo que ha sido inoportuno e imprudente por decirlo. En la situación económica que está vivviendo mucha gente.

-¿Son muy deportistas en casa?

-Mi hija Carmen es de los equipos en los que trabajó su madre, del Mallorca y el Betis. A mi hijo Pablo el deporte le parece una soberana tontería. Quiere ser paleontólogo. Un día lo llevé a ver un partido del Betis y le preguntó a Cañas por Aduriz.

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