Un número uno también en respeto

l Dicen los que conocen a Nadal que lo mejor del tenista español no es su espíritu competitivo, su poderío físico o su inteligencia que le han llevado a ser el número uno del mundo, un puesto en el que ha superado ya las cien semanas igualando a alguno de los mitos de este deporte como André Agassi. Lo que destacan de él es su humildad. Una característica que le lleva a aceptar sin el más mínimo reparo las tradiciones de un Grand Slam tan tradicional como es Wimbledon. Allí hay que vestir de blanco y el mallorquín que luce habitualmente equipaciones de colores llamativos, se pone de blanco impecable y sin más concesiones a la galería que unos toques de azul en camiseta y zapatillas. Ayer debutó en Londres con triunfo en su búsqueda por reeditar una victoria que sería histórica en la edición 125 del torneo más importante.

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