Los indignados vuelven a acampar en Barcelona

  • Pretendían instalarse ante el Parlamento para protestar por los recortes del Gobierno catalán, pero el Ayuntamiento ha blindado el parque que alberga la sede de la cámara.

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Los indignados querían acampar enfrente del Parlamento catalán. Era el primer paso de su protesta en contra de los presupuestos del Gobierno de Artur Mas y el Ayuntamiento de Barcelona blindó el parque de la Ciutadella para impedirlo. Los representantes de los indignados se pusieron en contacto con los diputados, a quienes pidieron por carta que no acudiesen al pleno de este miércoles para boicotear, impidiendo a los parlamentarios la entrada a la cámara, los recortes sociales, la precariedad y la falta de democracia que, a su juicio, conllevan los presupuestos.

La Consejería de Interior de la capital catalana cerró todos los accesos a la Ciutadella para impedir que los indignados acampasen enfrente del Parlamento, la primera fase de su intento de boicot a la tramitación de los presupuestos. A las 17:00, la expedición ponía rumbo al parque, en una marcha pacífica en oleadas que fueron sumando ciudadanos a su paso. Los manifestantes, algunos con sacos de dormir, coreaban consignas pidiendo la dimisión de Felip Puig, consejero de Interior y otras como: "Contra los recortes, paremos el Parlamento" o la repetida "No nos representan". 

Algunos vecinos se sumaban a la protesta con espontáneas caceroladas desde sus balcones y varios miembros de la expedición quemaban ataúdes de cartón frente a la Bolsa de Barcelona y en Vía Laietana, en una protesta simbólica contra los recortes en Sanidad y Educación. Algunas de las oleadas cortaron calles como la Avenida Diagonal, Paseo de Gràcia y el Paral·lel.

A su llegada al parque, un millar de personas conformaba el grupo, que se topó con un recinto cerrado y un perímetro vallado, aunque el Parlamento proseguía con su actividad habitual, bajo un férreo control de los Mossos d'Esquadra. El paseo Picasso, que lleva a la Ciutadella, quedó bloqueado por una sentada, al igual que los accesos al parque por el paseo Colón y por Lluís Companys. Los concentrados increparon al diputado Ernest Maragall (PSC) y a Dolors Camats (ICV) a su salida del Parlamento. Fuentes del movimiento aseguraron entonces que se planteaban acampar en el lateral más cercano al recinto y bloquear la entrada de los parlamentarios este miércoles con una cadena humana, si las restricciones continuaban. 

Esta sucesión de acontecimientos truncó los esfuerzos de la Consejería de Interior, que había negociado con algunos miembros del 15M para tratar de convencerles de que no intentasen acampar en la Ciutadella. Interior aseguraba poco antes del inicio de las manifestaciones que había dedicado todo el día a hallar interlocutores y la mayor parte de la tarde a trasladarles la gravedad que implica bloquear el Parlamento. También los indignados explicaban que se habían reunido con representantes gubernamentales, en un encuentro que se haría público a través de la web de la acampada.

Piden a los diputados que no acudan al pleno

Los indignados pidieron por carta a los diputados que no acudiesen a la sesión plenaria, para boicotear los recortes sociales, la precariedad y la falta de democracia que, a su juicio, acarrean los presupuestos. En la misiva, instaron a los parlamentarios a que llevasen a cabo esta acción a título individual, "si son conscientes de lo que supondrán los recortes para la mayoría de la población". "Si venís y nos encontráis a las puertas, dad la vuelta o unios a nosotros", reclamaron. Al mismo tiempo, recordaron que "en un día, 135 personas pueden hipotecar nuestra vida durante años. No lo permitiremos". El texto agregaba: "Ante los presupuestos, nuestra reacción no es solo de indignación, sino de alarma; de ahora en adelante la vida de los sectores sociales que menos tenemos será mucho más difícil".

Los partidos catalanes les exigieron que no obstruyesen la entrada al órgano y les recordaron que la Cámara sólo se tuvo que cerrar en los Hechos de Octubre de 1934 y durante la época franquista. Era la respuesta de los grupos a la convocatoria. Jordi Turull, portavoz parlamentario de CiU, apelaba al civismo de los manifestantes en la Cámara e incidía en el hecho de que ella es el símbolo de la recuperación de las libertades políticas de Cataluña.

Acampada en el paseo Picasso

Finalmente, los indignados han desistido de su intención de acampar dentro del Parque de la Ciutadella y han aceptado pasar la noche en el Paseo Picasso, fuera del parque. Mantienen la convocatoria para montar un cordón el miércoles a primera hora con el objetivo de evitar la entrada de los diputados en la cámara catalana, lo que supondría un delito, e impedir así que se aprueben los presupuestos. La consejeria de Interior considera que las vías de diálogo continúan abiertas, aunque los indignados no disponen de interlocutor.

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