El Arzobispado pide mano dura a Cultura ante los ataques al patrimonio del Ayuntamiento

  • Remite un escrito en el que muestra su "estupefacción ante la pasividad de las administraciones y la falta de medidas" que corrijan estos hechos reiterados

El Arzobispado de Granada toma protagonismo en la guerra desatada entre la Delegación de Cultura y la Concejalía del ramo por la colocación, por parte del Ayuntamiento de la ciudad, de anclajes en edificios catalogados. Y es que la Curia está "estupefacta" ante la actitud de las administraciones en este asunto, tal y como le transmite al delegado de Cultura, Pedro Benzal, en un escrito que le ha remitido con fecha 12 de mayo.

En el documento, el Arzobispado, que es el propietario de los edificios de la Curia Eclesiástica y del palacio Arzobispal, catalogados como Bienes de Interés Cultural, recuerda que el 16 de abril se adosó a la fachada de la Curia "un tenderete que incluía material plástico". Esta actuación, tal y como indica el ecónomo diocesano que remite el escrito, infringe la ley de Patrimonio Histórico de Andalucía.

Además, indica que el 3 de mayo, las fachas de ambos edificios -nuevamente- "se vieron envueltas por un cableado que, al parecer, provenían de la Plaza del Carmen". Para que quede constancia, el Arzobispado adjunta diversas fotografías de ambas actuaciones, al tiempo que hace notar que ya había denunciado idénticos hechos con anterioridad, concretamente el 24 de marzo.

"El Arzobispado de Granada, de nuevo, muestra su estupefacción ante la pasividad de la Administraciones y la falta de medidas que prevengan y corrijan estos hechos que no hacen más que reiterarse, previniéndole de la responsablidad en que están incurriendo ante el riesgo que puede implicar el que suceda un incendio, como ya ocurrió en el pasado", asegura la Iglesia.

La queja del Arzobispado, avanzada ayer por Radio Granada, es el último episodio de una larga historia de dimes y diretes en esta materia entre la Junta y el Ayuntamiento.

No en vano, Pedro Benzal recordó ayer que el 21 de junio de 2007 ya hubo una propuesta de sanción al Ayuntamiento por valor de 6.211 euros "en base a los daños ocasionados por los anclajes de los toldos colocados en la Catedral unos días antes".

Sin embargo, el delegado asegura que "por lealtad institucional" y ante la anunciada intención del municipio de elaborar un plan en materia de anclajes a edificios protegidos, decidieron dejar la sanción sin efecto .

Pero el problema se reavivó el pasado 25 de marzo, cuando el cableado instalado por TG7 delante de la Catedral para la retransmisión de las procesiones indignaron a Benzal, que tildó la acción de "atentado contra el Patrimonio".

El cableado, perteneciente en su totalidad al dispositivo instalado por la televisión municipal, descendía desde la torre más próxima a la Iglesia del Sagrario hasta la fachada de la Curia. Fue entonces cuando fuentes del Cabildo expresaron su profundo malestar por la actitud de TG7, a la que se autorizó la instalación de un enlace y, sin embargo, colocó sin permiso alguno cerca de una docena, además de parabólicas para las que no había solicitado autorización.

Ese mismo día, el jefe del servicio de Bienes Culturales decició abrir un expediente de inspección sobre la colocación de los cables en el templo catedralicio y, según aseguró ayer Benzal, ya existe una propuesta de sanción al respecto, si bien no pudo determinarla.

Después de todos estos pasos, y viendo la cercanía de la fiestas del Corpus, el delegado envió un escrito al alcalde en el que le recordaba que "no deben realizarse anclajes en los muros de los edificios inscritos en el Catálogo General del Patrimonio Andaluz para colocar toldos, ya que afecta negativamente sobre dicho patrimonio y contraviene la ley". Sin embargo, de poco sirvió. Porque el Ayuntamiento estableció 12 vientos con seis anclajes en el edificio de la Catedral y, además, la reacción del equipo de gobierno fue denunciar ante la Fiscalía a Cultura por el supuesto agravio comparativo con Sevilla en esta materia. La batalla entre las administraciones continúa y, ahora, con el apremio del Arzobispado a Cultura para que tenga mano dura con el Ayuntamiento, más que nunca.

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