La Audiencia reconoce a la abuela de un niño acogido su derecho a visitarlo

  • Pese a que el tribunal dispuso en octubre que podría estar con el crío los domingos alternos, los padres de acogida aún no lo han permitido · La letrada de los abuelos ha pedido la ejecución del fallo

Tras una ardua lucha judicial para que nada ni nadie rompiera los lazos biológico y afectivo que le unen con su nieto, Dolores Serrano, abuela materna del menor, ha conseguido al menos que la Justicia le reconozca su derecho a visitarlo cada quince días.

El niño, que ahora tiene 8 años, fue entregado en acogimiento preadoptivo a una familia en abril de 2003, tras ser declarado por la Junta de Andalucía en situación de desamparo. Dos años después, la Audiencia de Granada llegó a reconocer que el expediente del crío se había tramitado irregularmente y anuló parte del mismo. Al final, en una sentencia dictada el pasado mes de octubre, el tribunal granadino ha acabado respaldando el acogimiento al primar el interés del menor, si bien ha atendido la súplica de la abuela para poder verlo crecer.

En la citada sentencia, cuya ejecución acaba de solicitar la letrada de Dolores, Concha Sánchez Salas, la Audiencia de Granada reconoció el derecho de la mujer a no romper la relación con su nieto. La resolución, emitida por la Sección Quinta y a la que ha tenido acceso Granada Hoy, declara exactamente el derecho de la tutora a visitar a su nieto los domingos alternos entre las 10 y las 18 horas, debiendo recogerlo y reintegrarlo en el domicilio de los acogedores.

"Atendiendo el ferviente y reiterado deseo de la abuela y tutora del menor de mantener dicho vínculo, y apreciando asimismo que una de las facetas integrantes de la personalidad es el conocimiento del origen biológico del individuo, su raíz natural, y que no se puede amputar dicho conocimiento sin causa justificada (…) procede declarar el derecho de la abuela y tutora del menor de mantener un régimen de visitas con el mismo", señala la resolución.

Aunque la Audiencia confirma la decisión judicial anterior que ratificó el acogimiento preadoptivo del crío, lo cierto es que reconoce que hubo un error desde el principio, pues la abuela no pretendió "de ningún modo" abandonarlo. Por ello, establece que debe excluirse "toda referencia a la situación de desamparo del menor".

En su opinión, lo que realmente se produjo fue una "situación de guarda a instancia de la tutora", pues Dolores deseaba cuidar del niño pero se dieron una serie de circunstancias que se lo impidieron. "En el caso contemplado, la entidad pública, ya desde el inicio del expediente, vulneró la normativa aplicable", llega a decir la Audiencia.

Como los padres de acogida del niño aún no han permitido a la mujer estar con él, la abogada de ésta dirigió a principios de marzo un escrito al juzgado de Familia que conoció el caso, Primera Instancia número 3, instando la ejecución de la sentencia.

En concreto, la letrada, que tiene previsto agotar todas las vías posibles, pide que se requiera a la Delegación Provincial para la Igualdad y Bienestar Social para que, en cumplimiento de la sentencia, facilite a la abuela del menor "el domicilio de los padres de acogida", con el único objetivo de poder llevar a cabo las visitas legalmente reconocidas. Opina además que la negativa de los padres supone "un acto de desobediencia a la Justicia".

Dolores Serrano y su esposo, Antonio Suárez, se hicieron cargo del menor después de que la madre biológica se desentendiera de él siendo tan sólo un bebé. Ambos obtuvieron su guarda y custodia en 2000 y, al año siguiente, Dolores fue designada su tutora legal.

La pareja vivía en Barcelona pero, como atravesaba problemas económicos, decidió mudarse a Motril para residir temporalmente en casa de otro hijo. Al final, éste los dejó en la calle y, como querían lo mejor para el pequeño, solicitaron "protección y amparo provisional o transitorio" mientras solucionaban su problema. Así, tras pedir ayuda a los Servicios Sociales de Motril, el niño ingresó en un centro de acogida. Dolores y Antonio lo visitaban todos los fines de semana, hasta que un día ya no estaba allí: había sido entregado a una familia de clase media-alta, su actual familia.

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