Carretas, uvas y un año nuevo

  • El Ayuntamiento de Granada deja lista la plaza del Carmen para esta noche, Colomera dispensa 24 uvas por comensal para las campanadas y en Cogollos de Guadix se danza y bebe junto a la leña recogida ayer

Desde las campanadas para sordos hasta las 24 uvas. Nochevieja en Granada, un año nuevo que celebrar con tradición y fiestas populares. En la mayoría de los municipios, el frío no será un impedimento para que los vecinos reciban 2008 delante de un reloj en una plaza frente al Ayuntamiento o a la Iglesia. Granada, de hecho, ya prepara su cambio de año, con un escenario en la Plaza del Carmen, con un Ayuntamiento a rebosar de ciudadanos contemplando el belén instalado en el patio del Ayuntamiento.

Las cifras de una celebración con sorpresa. Unas 4.000 bolsas de cotillón y 5.000 latas con una docena de uvas. El Puchero del Hortelano tocando en directo. Música, fuegos artificiales y campanadas para sordos para que todos puedan despedir a 2007. Media hora antes de las campanadas, un espectáculo de luz y sonido que, según el concejal de Cultura, Juan García Montero, "hará referencia la acontecimientos vividos en la ciudad".

Cerca de la capital, en Colomera, se ha hecho tradición comer el doble de uvas. El reloj del Ayuntamiento no da los traicioneros cuartos, sino que repite las horas. 24 campanadas, 24 uvas. Así, según el alcalde de Colomera, Higinio Almagro, los vecinos "tendrán dos oportunidades para darle la bienvenida" al año que entra. Además de las bolsas de cotillón, en el municipio metropolitano también se sigue con la tradición de las Cinco P: Panes, Peces, Perdices, Peras y Perniles -jamones-.

En lugar de repartir esos elementos, el Ayuntamiento dará cinco vales por valor de 40 euros canjeables en "establecimientos del pueblo sólo por cada uno de esos productos".

Mientras tanto, en Cogollos de Guadix celebran su particular tradición, La Carretá. Durante todo el día de ayer, los vecinos del municipio preparan leña en un monte cercano a la localidad, con la que van cargando un carro. En ese carro también va instalado un pino que se adorna como un árbol de navidad, con frutas como naranjas y guirnaldas.

Los vecinos llevan hoy ese carro donde también viaja una talla del Niño Jesús hasta el pueblo. Una vez allí, trasladan la imagen a la casa del mayordomo, donde en una habitación, un altar espera a la talla para que sea venerada por los ciudadanos.

Después de las campanadas, en Cogollos de Guadix se da entrada al año en torno a una hoguera con la leña recogida. Los vecinos y visitantes bailan y beben junto al fuego que, seguramente, minimizará los efectos del frío que puede reinar en la madrugada de año nuevo. Y, al día siguiente, ya 1 de enero, la imagen del Niño Jesús vuelve a la iglesia, su lugar original, tras haber estado unas horas más cerca de los vecinos del municipio.

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