Cerca de 2.700 mujeres disponen de medidas de protección

  • La cifra supone un 27,2 por ciento más que el año pasado, con 2.110 casos

Un total de 2.686 víctimas de malos tratos tienen en la actualidad en vigor órdenes de protección en la provincia de Granada, lo que supone un 27,2 por ciento más que en 2006, que se cerró con 2.110 mujeres con esta medida.

De ellas, 212 (el 7,8 por ciento) han solicitado acogerse a las medidas de seguridad que ofrece la Unidad de Prevención, Asistencia y Protección (UPAP), según los datos facilitados por la Unidad de Violencia contra la Mujer de Granada, dependiente de la Subdelegación del Gobierno.

La UPAP ofrece a las mujeres servicios de autoprotección, asistencia en los juicios en los que comparecen como víctimas y teléfonos móviles para circunstancias de riesgo. Además, 239 mujeres están acogidas al servicio de teleasistencia en la provincia.

Entre enero y noviembre, la Unidad de Violencia de la Mujer registró 1.567 denuncias de malos tratos en la provincia, lo que supone un aumento del 14,2 por ciento respecto al mismo periodo de 2006, en el que fueron 1.371.

El 67 por ciento de los agresores son cónyuges, parejas de hecho o novios de las víctimas, mientras que el 33 por ciento restante son ex cónyuges, ex parejas de hecho o ex novios. En la actualidad, 45 víctimas tienen asignado el máximo nivel de protección, cifra que podría ascender en los próximos meses porque aún no han sido evaluados todos los casos de mujeres con órdenes de protección. Ese nivel incluye medidas obligatorias y complementarias.

Entre las obligatorias figura la vigilancia periódica de la mujer en el domicilio o centro de trabajo, el acompañamiento a la víctimas en las actuaciones judiciales o asistenciales que precise, el adiestramiento en medidas de autoprotección y el control permanente sobre ella durante la emergencia y hasta que las circunstancias del agresor dejen de ser una amenaza inminente.

Insistir a la víctima en su traslado a un centro de acogida o al domicilio de un familiar durante los primeros días y el control esporádico de los movimientos del agresor son otras de las medidas obligatorias para las mujeres con el máximo nivel de protección.

Las complementarias consisten en contactos esporádicos con personas del entorno del agresor y de la víctima y procurar que se le faciliten dispositivos electrónicos para vigilar al maltratador, entre otras.

Estos datos figuran en el registro de la Unidad de Violencia de la Mujer en Granada, una aplicación informática que recoge los datos recopilados por las Fuerzas de Seguridad sobre la víctima de malos tratos, su presunto agresor y su entorno, lo que permite determinar el nivel de riesgo.

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