Cuestión de huesos

  • Cuarenta y seis médicos componen el servicio de Traumatología, el que más pacientes atiende de todo el hospital y que tiene un incesante trabajo en quirófanos, consultas y plantas para la atención de las dolencias del aparato locomotor

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EL servicio de Traumatología es de los más grandes y con más pacientes del Virgen de las Nieves. Ubicado en el Hospital de Traumatología, dispone a su vez de distintas unidades y áreas que se subespecializan para abarcar la diversidad de actuación de estos especialistas, que se encargan de las patologías de huesos, músculos, ligamentos y articulaciones. En definitiva, de todo el aparato locomotor. Cuarenta y seis traumatólogos componen el equipo, con actividad incesante en quirófanos, consultas y plantas.

Su jefe de servicio, José Luis Martínez Montes, dirige a las ocho de la mañana cada día la sesión clínica, en la que presentan los casos de todos los pacientes y analizan las cirugías hechas y por hacer, "en las que todos podemos opinar". Un ejercicio que sirve de formación, debate y análisis tanto de los casos leves como de los más complicados para los que necesitan distintas opiniones. Tras media hora, el personal se divide: quirófano, consultas, plantas, urgencias, despachos. El propio Martínez Montes tiene cita en el quirófano, donde le esperan unos cirujanos del Virgen del Rocío de Sevilla que vienen a "echar una mano en un trasplante de pelvis por un tumor, técnica en la que ellos tienen experiencia. Es habitual que viajemos entre hospitales para colaborar en intervenciones", matiza.

En la entrada de los quirófanos de la planta baja del edificio se preparan también Alfonso Cañadas del Castillo y Antonio Pérez Abela, de la unidad de columna del servicio, en la que hay destinados cuatro cirujanos para toda la patología de columna de Andalucía oriental. Tienen cuatro quirófanos a la semana y el 90% de su actividad es para intervenir columnas degenerativas, "que por la edad se gastan las vértebras y comprimen los nervios causando ciáticas o lumbago", o deformidades como la escoliosis o los desplazamientos de vértebras. El resto son infecciones y fracturas (la mayoría vertebrales). Unas intervenciones que por tocar la columna, cerca de la médula, "son de más riesgo que otras como las de cadera o rodilla porque cualquier fallo puede tener consecuencias para el paciente", matiza Pérez Abela, que lleva 15 años en la unidad. Por su parte, el doctor Cañadas (con más de 30 años de antigüedad y miembro de la unidad desde su fundación en 1990 y su refundación en el 96) incide en la técnica. "Mientras que las deformidades requieren cirugía abierta y en algunas fracturas utilizamos cirugía percutánea, practicamos también una técnica para fracturas vertebrales que es la cifoplastia, que consiste en introducir un balón dentro de la vértebra e inyectar cemento para aumentar el espacio vertebral aplastado. Hemos hecho ya unas 700 y somos el hospital andaluz que más realiza esta intervención mínimamente invasiva". La cirugía más agresiva es la corrección de escoliosis, más común en mujeres de entre 12 y 16 años. También operan metástasis de tumores en la columna y ayudan al servicio en otras intervenciones traumatológicas.

En la planta inferior el doctor Juan Tercedor se prepara también para operar. Es jefe de sección de Cirugía Mayor Ambulatoria y lleva diez años en el hospital. Ahora es un defensor de esta cirugía, sus beneficios y resultados. "Realizamos cirugía artroscópica de hombros, rodilla, cadera y tobillo y también cirugía del pie. Son intervenciones que por la anestesia y el tipo de cirugía se pueden resolver en el mismo día evitando ingresos. Por ejemplo, un ligamento cruzado anterior hace cinco años tenías que abrir en canal e ingresar al paciente una semana y ahora se hace en un día y de forma poco invasiva. Eso antes era impensable", matiza. Para cirugía mayor ambulatoria tienen dos quirófanos al día y pueden realizar unas 25 operaciones a la semana ya que hay seis traumatólogos dedicados a esta función.

Lo más común es la patología del hombro, la del pie (deformidades adquiridas o secuelas traumatológicas), la de la rodilla (ligamentos, meniscos y cartílagos) y la de cadera por artroscopia, "que aunque es más difícil por la profundidad de la articulación también se hace". Como unidad funcionan desde 2002 y cada vez hay más demanda "porque son técnicas muy resolutivas".

Otro punto de actividad importante es la planta de hospitalización. Traumatología tiene asignada las dos alas de la sexta y las dos de la séptima planta. En total, unos cien pacientes. Pasando planta está Carlos Arjona Giménez. "Realizamos el seguimiento diario de todos los pacientes ingresados que están operados o pendientes de operar". Lo que ven son fracturas, prótesis, tumores, infecciones y patologías de columna. "Los días de ingreso varían de dos a diez y nosotros tenemos turnos de quince días para realizar el seguimiento de los pacientes y ganar en asistencia y calidad", matiza antes de entrar en la habitación donde David descansa tras ser intervenido por una fractura de muñeca y escafoides tras un accidente de moto.

En el edificio contiguo están las consultas externas de Traumatología, donde hay dos salas para policlínica y patologías monográficas en las que reciben a pacientes derivados de Atención Primaria o de Urgencias, evalúan la necesidad de intervención y realizan las revisiones. "Aquí se pone tratamiento, se manda a rehabilitación o se mete en lista de espera quirúrgica. Después, también se hacen las revisiones", explica José Ricardo Cardona.

Un servicio amplio, complejo, de gran carga asistencial y quirúrgica en el que los profesionales no paran ni un segundo.

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